70 rutas aéreas estratégicas sin conexión directa en Barcelona
El nuevo Plan Estratégico 2030 del CDRA pone el foco en mercados como Japón, India, Tailandia y Latinoamérica para consolidar la capital catalana como hub intercontinental de alto valor añadido

El Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat sigue teniendo una importante demanda de conexiones intercontinentales sin cubrir. Esta es una de las principales conclusiones del nuevo Plan Estratégico 2030 presentado por el Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas de Barcelona (CDRA), que identifica más de 70 rutas estratégicas todavía no operadas desde Barcelona pese a la existencia de un volumen significativo de pasajeros potenciales. El documento, impulsado conjuntamente por la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, la Cámara de Comercio de Barcelona y Aena, fija como prioridad reforzar la conectividad de largo radio para mejorar la competitividad internacional del territorio.
El estudio señala que la demanda intercontinental indirecta desde Barcelona alcanzó los 5,3 millones de pasajeros en 2025, una cifra que evidencia que miles de viajeros continúan realizando escala en otros hubs europeos o internacionales para llegar a sus destinos finales. Los mercados con mayor potencial se concentran en Asia-Pacífico, especialmente China, Japón, India y el sudeste asiático, así como en Norteamérica y Latinoamérica.
Entre las conexiones consideradas prioritarias destacan ciudades como Tokio, Delhi y Bangkok, además de otras oportunidades como Houston, Orlando, Manila, Lima o Lahore. Según el CDRA, estas rutas no solo responden a una demanda turística, sino también a necesidades vinculadas a los negocios, los congresos, la investigación, las universidades y la atracción de talento.
La nueva hoja de ruta llega en un momento en el que Barcelona quiere reforzar su posicionamiento como destino global de negocios y congresos. En dos décadas, el aeropuerto ha pasado de 17 a 59 destinos intercontinentales y de 27 a 57,5 millones de pasajeros anuales. A pesar de esta evolución, los responsables del CDRA consideran que el reto de los próximos años no es tanto crecer en volumen como en calidad, priorizando conexiones que aporten valor económico, actividad empresarial y una demanda más desestacionalizada.



