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Más turistas, pero menos rentabilidad: la restauración alerta de que el negocio no sale a cuenta

El menor gasto por cliente, el aumento de los costes y el calor extremo reducen los márgenes de los restaurantes del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre

La buena afluencia turística ya no garantiza buenos resultados económicos para la restauración. Esta es una de las principales conclusiones del análisis elaborado por la Asociación de Empresas de Hostelería de Tarragona (AEHT) a partir de las valoraciones de sus representantes territoriales. Aunque varios destinos han mantenido un buen volumen de visitantes, el gasto por cliente ha disminuido y los costes empresariales siguen aumentando, una combinación que presiona la rentabilidad de los establecimientos.

La tendencia se repite en distintos puntos de la provincia. En Salou, el sector atribuye parte de la reducción del consumo al encarecimiento general de las vacaciones, que deja menos presupuesto disponible para comer fuera. En el Baix Ebre también se ha detectado una caída del ticket medio, mientras que en Torredembarra se ha mantenido una afluencia similar a la de otras temporadas, pero con menor capacidad de gasto. En la Terra Alta y la Conca de Barberà, los restauradores constatan igualmente que los clientes son más sensibles a los precios y más selectivos a la hora de consumir.

El calor extremo se ha convertido, además, en un factor que condiciona directamente la actividad. En Reus, las altas temperaturas han reducido la presencia de personas en las calles y han perjudicado especialmente a las terrazas. En Vila-seca y La Pineda, la facturación se ha mantenido en niveles similares a los del año anterior, pero con una rentabilidad ligeramente inferior y una ocupación de las terrazas que se retrasa hasta la noche. El sector también señala las dificultades para encontrar y retener personal y el encarecimiento de los productos, la energía y los salarios como factores que estrechan los márgenes.

El balance apunta a un cambio en los hábitos de consumo: los viajes suelen ser más cortos, los clientes comparan más los precios y concentran el gasto en menos comidas, aunque pueden optar por experiencias de mayor valor en ocasiones especiales. Al mismo tiempo, algunos territorios ganan actividad en primavera y otoño. Para la AEHT, el reto ya no es solo atraer visitantes, sino conseguir que el turismo se traduzca en consumo y rentabilidad para el tejido empresarial, con una actividad más repartida a lo largo del año.

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