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Sacar las castañas del fuego…

La planificación turística estratégica que realizan administraciones y asociaciones centran el artículo de opinión de Joan Gou. En 2011 se están elaborando diferentes planes estratégicos de turismo.

En el Empordà,territorio donde nací,siempre escuchaba este dicho cuando alguien se refería a resolver los problemas de los otros. Esta vez aplicaremos el sentido del dicho al sector turístico.

Hasta hace pocos días formábamos parte en los telediarios -junto con el sector de la construcción y el inmobiliario- del grupo de los responsables de haber llevado el país a la crisis. Poco a poco estas voces se han desvanecido y ahora, incluso, pronostican que el sector turístico ayudará a salir del “aprieto”. Pero los que nos dedicamos a este negocio ya lo sabíamos, como lo hicimos en 1973, en 1979 y tantas otras veces.

Nos quieren hacer creer que la innovación -mediante las TIC- ha entrado en el mundo turístico con mucha fuerza y no es cierto; la única cosa que ha cambiado radicalmente, en parte, es la manera de comercializar: antes lo hacían unos y ahora lo hacen otros; antes era gratuita y ahora, pensando que es gratuita, no saben ni lo que les costará; hemos visto caer operadores y nacer un nuevo modelo de intermediación (esta es toda la innovación).

Ya sé que los que algunos me dirán que me dejo muchas teclas por tocar: la libertad del cliente, la larga cola (el Long Tail), el turismo líquido y un sinfín de nuevas palabras y profesiones para acabar en el mismo sitio que dionde estábamos hace un par de días; al fin y al cabo la única cosa que de verdad ha cambiado es que ahora la información es gratuita y está al alcance de todo el mundo… otra cosa muy diferente es saber transformar la información en conocimiento.

Un toque a los que piensan que ellos son el sector… o que el sector es suyo

Siempre he pensado que todos los planes estratégicos, sean de ámbito general-estatal, regional o municipal, están mal enfocados y todos “pecan” de lo mismo. A la hora de definir el “cliente” chirrían y ninguno coincide que el “cliente” es el turista (el cliente es el fin). Y en el supuesto de que me digan que voy mal encaminado, coged uno y, una vez analizado, quizás estaremos de acuerdo en que los planes que existen son para satisfacer a quienes los encargan y los pagan, mayoritariamente administraciones para satisfacer la demanda de los gremios empresariales.

Estos planes hacen que demandantes, pagadores y personal que los lleva a cabo pongan todo el énfasis del mundo en la promoción y se recomienda la comercialización directa, que esto gusta mucho. Mientras, el cliente, el de verdad, lo que debe hacer es venir a España, es igual dónde vaya a parar. Debe traer euros, gastarlos y hablar bien en las redes sociales. Hasta que no entiendan que su trabajo es ser los valedores y garantes de los clientes en los destinos, y que el trabajo de promocionar y comercializar es tarea de las empresas, continuaremos pidiendo planes estratégicos con la misma visión, pero en realidad únicamente son planes de posicionamiento en relación al municipio, comarca o comunidad que tienen al lado.

Siempre he pensado que, tal y como se hacen los planes estratégicos, es como aquél que por la calle se encuentra un botón y aprovecha para hacerse un vestido.

Joan Gou i Campamar

 

 

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