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Los hoteles europeos afrontan una nueva presión por los costes laborales, los impuestos y la inversión

Los directivos hoteleros advierten de que el aumento de los gastos operativos obliga al sector a priorizar inversiones y buscar nuevas vías para proteger la rentabilidad

Los hoteles europeos afrontan una creciente presión sobre sus márgenes por el aumento de los costes laborales, la fiscalidad, el precio de la operativa y un consumo más contenido. La situación ha sido uno de los temas centrales del Annual Hospitality Conference, donde varios directivos del sector han coincidido en la necesidad de mantener la competitividad sin deteriorar la experiencia del cliente ni frenar la inversión.

La fiscalidad es uno de los principales puntos de preocupación. Ronen Nissenbaum, responsable de desarrollo de Fattal Hotels, ha señalado el caso de Ámsterdam, donde considera que el incremento de los impuestos hoteleros ha contribuido a reducir la demanda. Según el directivo, menos visitantes y menores ingresos hoteleros pueden acabar generando menos inversión en los destinos y crear un círculo difícil de romper.

Menos inversión estética y más tecnología

El incremento de los costes también está condicionando las decisiones de inversión. Los hoteleros no estarían renunciando a los proyectos de capital, pero sí priorizan las actuaciones imprescindibles frente a las mejoras puramente estéticas. El retraso prolongado de estas inversiones, sin embargo, puede acabar afectando a la calidad de los establecimientos y a la relación entre propietarios y operadores.

Ante este escenario, la tecnología y la inteligencia artificial ganan peso como herramientas para proteger la rentabilidad. Plataformas de compras, sistemas de gestión de ingresos, herramientas de venta adicional y soluciones basadas en IA se incorporan cada vez más a la gestión hotelera, mientras los operadores también reclaman una mayor implicación de las administraciones en las decisiones fiscales que afectan al sector.

Pese a las dificultades, los ejecutivos hoteleros mantienen la confianza en la demanda futura de alojamiento. El reto, según las intervenciones recogidas durante la conferencia, será absorber el incremento de los costes sin trasladar toda la presión a los precios ni comprometer la calidad y la capacidad de inversión de los hoteles.

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