Los lugares más emblemáticos de Cataluña ponen límites al turismo

La afluencia de turistas locales durante el periodo de pandemia ha generado situaciones de saturación en los espacios naturales más concurridos de Cataluña. Las administraciones locales, que siempre habían visto la actividad turística como una oportunidad para el desarrollo económico de sus territorios, ahora imponen restricciones.

El turismo empieza a verse como un problema en los cuatro puntos cardinales de la geografía catalana. Como medida correctora, para hacerlo sostenible, espacios emblemáticos como el Trabucador en el Delta del Ebro, la Pica de Estats en el Pirineo, el desfiladero de Mont-rebei en Lleida o la Vall d’en Bas en la Garrotxa (Girona) han decidido gestionar los flujos turísticos con medidas que quieren limitar la llegada de turistas.

Unos de los parajes más fotografiados o ‘instagrameados’ de Cataluña y Aragón es el desfiladero de Mont-rebei (Lleida – Huesca). Miles de personas lo buscan atraídos por un paisaje que ha crecido en popularidad de forma exponencial. La presencia de visitantes ha provocado situaciones de riesgo con aludes de rocas. La saturación del embalse de Canelles y el desfiladero ha obligado a las autoridades catalanas y aragonesas a establecer una estrategia común para gestionarlo de manera sostenible. Se han visto obligadas a redactar un plan de usos que preserve el espacio natural y lo compatibilice con la positiva repercusión económica que tiene sobre la comarca y de la que no quieren prescindir.

Al sur de Cataluña, el Ayuntamiento de la Rápita ha decidido regular el acceso a la zona del Trabucador, en el Delta del Ebro. Los meses de julio y agosto, el aparcamiento será de pago. La medida quiere ordenar el excesivo incremento de vehículos que están llevando una gran afluencia de visitantes. Lo han anunciado como una prueba piloto pero la realidad es que la tasa supone una nueva manera de gestionar el territorio. La recaudación está ligada a la instalación de un control de acceso y a nuevos servicios, pero sobre todo a la preservación del espacio natural. Las autocaravanas deberán satisfacer 8 euros para entrar, los vehículos 5 euros y las motocicletas 3 euros.

En la misma línea, los responsables del Parque Natural del Alto Pirineo quieren evitar las aglomeraciones en verano en torno a la Pica de Estats. Los excursionistas que quieran llegar a la zona, a partir de agosto, deberán hacer reserva previa por internet para acceder a los parkings de la Vall Ferrera. El estacionamiento del vehículo costará 5 euros por día y el acceso al camino dispondrá de una barrera y un lector de matrículas que dará paso a los coches registrados. El verano pasado, en plena pandemia, los turistas se incrementaron un 25% respecto al 2019. Fueron casi 370.000 personas las que generaron una sensación de colapso de este espacio natural.

También la Vall de Bas en la Garrotxa (provincia de Girona) es un ejemplo de espacio natural muy visitado que ha requerido de una gestión especial para garantizar la sostenibilidad del atractivo. El Ayuntamiento de la Vall d’en Bas ha actuado para controlar las pozas y los espacios naturales y para regularizar las visitas de autocaravanas con un parking específico.

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