El cambio climático, la reflexión turística
Si cambia el clima cambio todo. El turismo no es ajeno ni a las causas ni a los efectos del calentamiento global del planeta.

El sector del alojamiento debe seguir con la concienciación en el ahorro energético y la eficiencia en los sistemas de uso del agua, la iluminación y la climatización. Ejemplos como los desarrollados en las Baleares ligados a las iniciativas de la economía circular marcan el llamado “turismo regenerativo”. El sector del turismo balear podría crear un modelo exportable a otros destinos.

Ante el movimiento social que alienta el rechazo a volar la Mesa considera que “se está demonizando al viaje, cuando el avión apenas supone entre un 2% y un 5% de la emisión de CO2, mientras que otros sectores suponen una aportación muy superior a la emisión de gases de efecto invernadero”.
En el debate científico queda claro que la aviación está obligada a innovar en las aeronaves para disminuir el consumo de combustible. Esto pasa por aviones más ligeros y aerodinámicos, y motores más eficientes que disminuyan la emisión de gases de efecto invernadero. El transporte ferroviario también debe mejorar sus prestaciones y ponerse al día para asumir, como medio de transporte más limpio, un incremento de los viajeros concienciados por la sostenibilidad del planeta.
El sector de los cruceros y los ferris son otro blanco de los movimientos ecologistas y de preservación del medio ambiente. Las recientes innovaciones de los barcos están centradas en la substitución del fuel por el gas licuado. También empiezan a extenderse los cruceros “enchufables” a la red eléctrica cuando están atracados en el muelle, parando motores para evitar las emisiones.
El cambio climático reclama una reflexión turística



