El Foro Económico Mundial alerta: el reto del turismo ya no es crecer
El nuevo índice de competitividad turística constata que el sector mundial supera la recuperación pospandemia, pero afronta problemas de falta de trabajadores y saturación

El turismo mundial entra en una nueva etapa en la que gestionar el crecimiento será tan importante como generarlo. Es una de las principales conclusiones del Travel & Tourism Development Index 2026 del Foro Económico Mundial (WEF), que señala que el sector ha dejado atrás buena parte de la recuperación posterior a la pandemia y afronta ahora nuevos retos relacionados con la capacidad de los territorios para absorber la actividad turística.
El informe destaca que en 2025 se alcanzó un récord de 1.500 millones de llegadas de turistas internacionales. Entre 2024 y 2026, 92 de las 110 economías analizadas mejoraron su puntuación en el índice, especialmente gracias a la evolución de las infraestructuras turísticas, los servicios, las conexiones aéreas y los atractivos culturales. España ocupa la tercera posición mundial, por detrás de Japón y Estados Unidos, en un ranking encabezado mayoritariamente por economías avanzadas.
Pero el crecimiento también está generando tensiones. El WEF alerta de que los precios relacionados con los viajes han aumentado por encima de la inflación en muchos mercados, reduciendo la competitividad en precios de tres cuartas partes de las economías analizadas entre 2024 y 2026. A ello se suman la falta de mano de obra y profesionales cualificados, una inversión turística que no ha avanzado al mismo ritmo que la actividad desde 2022 y unos niveles de masificación y concentración de visitantes que siguen por encima de los registrados antes de la pandemia.
El WEF plantea así una nueva idea de competitividad turística, que ya no depende únicamente de los atractivos de un destino o de su capacidad para captar visitantes. La capacidad de distribuir mejor los beneficios del turismo, proteger a las comunidades locales y los recursos naturales y resistir crisis como fenómenos meteorológicos extremos, incendios o interrupciones de la conectividad ganará peso en los próximos años.



