Vuelven los nubarrones sobre el emisor británico y alemán

Cuando parecía que las previsiones de futuro apuntaban cierta esperanza, con turistas alemanes viajando ya a Mallorca y una velocidad de vacunación muy alta en la población británica, el Reino Unido y Alemania, principales países emisores de turismo, han lanzado un jarro de agua fría sobre las expectativas turísticas. Ambos gobiernos vuelven a barajar restricciones al turismo.

Las autoridades del Reino Unido van a implantar por ley las restricciones actuales. Subirán las sanciones a los ciudadanos que quieran salir del país sin un motivo justificado, hasta los 5.500 euros de multa. En un principio el gobierno anunció que solo permitirían los viajes a partir del 17 de mayo, pero debido a la situación epidemiológica del coronavirus estudian retrasar la fecha al 1 de julio. El ejecutivo ha insinuado que las vacaciones de verano fuera del país serán altamente improbables este año. Una mala noticia cuando buena parte de las esperanzas la fiábamos los británicos.

Por su parte, Alemania desaconseja ahora a sus ciudadanos viajar fuera del país. La canciller alemana, Angela Merkel, ha impuesto en el seno del gobierno su criterio de no hacer turismo y encerrarse en casa durante la Semana Santa. La canciller ha comparecido públicamente para decir que exigirá una prueba PCR a todos aquellos que quieran entrar en el país, vengan de donde vengan, aunque no sea una zona de riesgo.

Esta medida también la aplicarán para aquellos turistas alemanes que ya estén fuera del país como por ejemplo en las Baleares. Todos ellos deberán pasar una prueba PCR antes de subir al avión. Las compañías aéreas podrían hacerse cargo de realizarlas ya que cuando salieron de Alemania esta medida no era obligatoria.

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