Entra en vigor el nuevo impuesto turístico en Cataluña con subidas generalizadas
La reforma del IEET incrementa tarifas y permite a los municipios aplicar recargos propios

Cataluña aplica desde este 1 de abril de 2026 una actualización del Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET), que introduce incrementos en las tarifas y cambios relevantes en su funcionamiento.
La subida afecta a todo el territorio, aunque tiene un impacto más significativo en Barcelona, donde la combinación del impuesto autonómico y el recargo municipal eleva la carga fiscal, especialmente en los alojamientos de mayor categoría. En el resto de Cataluña, las tarifas también se actualizan al alza para el nuevo periodo, afectando tanto a hoteles de gama alta como a otros tipos de alojamiento, con algunas excepciones específicas.
Detalle de las nuevas tarifas que han entrado en vigor el 1 de abril
En cuanto a las tarifas, la actualización del impuesto se aplica de forma diferenciada según la categoría del alojamiento y su ubicación. En Barcelona, los hoteles de cinco estrellas alcanzan los 12 euros por persona y noche, mientras que los de cuatro estrellas y superior se sitúan en 8,40 euros. Las viviendas de uso turístico llegan a los 9,50 euros, y el resto de alojamientos rondan los 7 euros, con los albergues en 6 euros. En el caso de los cruceros, la tasa asciende a 11 euros en estancias inferiores a 12 horas y a 9 euros en las de mayor duración. En el resto de Cataluña, los incrementos son más moderados: los hoteles de cinco estrellas pasan a 4,5 euros por noche, los de cuatro estrellas a 1,80 euros, las viviendas turísticas a 1,75 euros y el resto de establecimientos a 0,90 euros. Además, la normativa prevé una evolución al alza en los próximos años y permite a los municipios aplicar recargos adicionales, como ya sucede en Barcelona, que incrementará progresivamente este suplemento hasta un máximo de 8 euros en 2029.
Uno de los principales cambios es la posibilidad de que los ayuntamientos puedan establecer sus propios recargos municipales, lo que abre un escenario de mayor autonomía local en la fiscalidad turística.
En cuanto al destino de los ingresos, el modelo mantiene el impulso a la promoción y competitividad turística, pero incorpora también una parte destinada a políticas de vivienda.



