Los festivales de verano son un buen complemento turístico

En plena temporada turística se suceden los festivales de música de verano. Con los años estos acontecimientos se han convertido en un elemento clave para los destinos. Dinamizan la actividad turística, tienen un impacto económico sobre el territorio y complementan el atractivo del destino.

Cataluña destaca por su oferta de festivales ya consolidada por los años de historia. La diferencia de formatos y estilos musicales son también una característica catalana. Desde los grandes acontecimientos de carácter urbano, como el Sónar hasta festivales de pequeño formato de destinos más pequeños que generan una atracción significativa alrededor de su programación.

El Festival Castell de Peralada es un buen ejemplo de tradición, con 26 ediciones. Según un estudio de la consultora Deloitte, Peralada tiene un impacto de 12 millones de euros y genera más de 270 puestos de trabajo. El Sónar, por su parte, genera más de 50 millones de euros y durante los días de festival la ocupación hotelera de Barcelona ronda el 90%.

Los festivales generan riqueza alrededor de la hostelería vinculada al alojamiento y la restauración pero también tiene una gran incidencia en el campo del comercio o del consumo de bebidas, por ejemplo. El estudio de Deloitte sobre Peralada es claro: el gasto medio de un asistente al festival es de 300 euros adicionales a la compra de la entrada.

En Cataluña los festivales de música están generando una atracción de visitantes internacionales superior a la media otros festivales europeos. La combinación del clima, destino turístico atractivo y calidad de la programación musical, permiten atraer más público extranjero que otros festivales del entorno europeo. Una ventaja competitiva que el sector turístico tiene que saber explotar.

El turista de festival acostumbra a tener un perfil de persona con recursos que planifica su estancia con tiempo. Se trata del target más deseado.

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