El proyecto BCN World de Hard Rock no es ni serio ni estratégico

La desidia y el abandono de los inversores americanos de Hard Rock demuestran que el proyecto para construir un macro complejo de juego y ocio en Vila-seca y Salou en la Costa Daurada no es prioritario.

La Generalitat de Cataluña, de forma agónica y en el último minuto, ha tenido que ampliar por enésima vez el plazo para que obtenga la licencia del casino. Como adelantó Comunicatur el tiempo ha ido pasando y Hard Rock no ha ejecutado ninguno de los plazos previstos.

Sigue sin adquirir los terrenos -valorados en 120 millones de euros- en los que pretendía instalar los dos hoteles y el casino y ha dejado cumplir el plazo para obtener la licencia. El Gobierno catalán, que se resiste a admitir que el proyecto ha perdido interés para los inversores, ha ampliado en tres meses el tiempo para que Hard Rock presente la documentación. Esta segunda prórroga se añade a la que ya dió de seis meses el pasado mes de mayo cuando el plazo original expiraba.

Los indios semínolas, que son los propietarios de la multinacional Hard Rock, no quieren correr riesgos y están tensando la cuerda para conseguir los terrenos a un precio interesante y sin sorpresas de futuro. Y es que los antiguos propietarios a los que les expropiaron las fincas donde ahora se iba a instalar el complejo reclaman una revisión del precio recibido atendiendo a los cambios sustanciales que se han producido. Esta cuestión está encallada en los juzgados y los inversores norteamericanos no tienen prisa ni ganas de apostar sin saber que consecuencias puede tener sobre su proyecto valorado en unos 2.000 millones de euros de inversión. És curioso como los estimuladores del juego no están dispuestos a arriesgar ni un euro al azar.

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