Barcelona no admite el alquiler de habitaciones turísticas en toda la ciudad

El Ayuntamiento de Barcelona ha modificado el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) para introducir la prohibición del alquiler de habitaciones cuando a partir del mes de agosto entre en vigor la normativa autonómica que regula, por primera vez, esta modalidad de alojamiento en Cataluña.

El nuevo Decreto 75/2020 de Turismo de la Generalitat de Cataluña ha incorporado la posibilidad de que un residente alquile una habitación a un tercero por 31 días o menos, en una nueva fórmula de alojamiento turístico que llama «hogares compartidos». El consistorio barcelonés afirma que los últimos meses ha realizado «un análisis riguroso del impacto» que puede tener el alquiler de estas habitaciones turísticas. Según el Ayuntamiento, «del estudio se constata que permitir su implantación supondría un aumento desorbitado de la oferta de alojamientos turísticos en toda la ciudad, especialmente en las zonas centrales, y más presión turística en el vecindario».

Concretamente calcula que «la aplicación directa del decreto sin establecer ninguna regulación específica implicaría un potencial de 670.000 viviendas que podrían acoger habitaciones turísticas sólo presentando una declaración responsable.»

En estos momentos, según el ayuntamiento, las plataformas de internet están mostrando 7.700 anuncios de habitaciones turísticas que suponen unas 14.000 plazas (la mayoría en los distritos del Eixample y Ciutat Vella).

Pero además de la prohibición de los hogares compartidos las modificaciones del PEUAT también incorpora que en el sector norte del distrito 22@ no se pueda incrementar la oferta turística. Desde el 2017 este sector de la ciudad tenía un tratamiento específico que permitía «un crecimiento equilibrado de plazas turísticas para preservar la vocación productiva del área y potenciar la implantación de empresas tecnológicas».

El ayuntamiento valora su Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) como un instrumento muy útil. «Cuatro años después de la entrada en vigor, en los barrios céntricos hay 940 plazas turísticas menos y la oferta ha crecido de manera controlada y equilibrada en las zonas periféricas, donde las nuevas actividades se convierten en una oportunidad para el territorio», afirma.

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