Los ahogamientos vuelven a poner el foco en la seguridad de las playas catalanas

El inicio de la temporada de baño está dejando un balance especialmente preocupante en el litoral catalán. Desde el comienzo oficial de la campaña de verano, el 15 de junio, una decena de personas han perdido la vida por ahogamiento, una sucesión de tragedias que ha reabierto el debate sobre la prevención, la vigilancia y la seguridad en las playas.
El caso más impactante fue la muerte de tres menores de entre 12 y 13 años en la playa de L’Arrabassada de Tarragona, tras ser arrastrados por la corriente en una zona de rocas. A estos hechos se han sumado otras víctimas mortales en Barcelona y L’Ampolla, en algunos casos en playas sin servicio de socorrismo o fuera del horario de vigilancia, lo que refuerza las advertencias de los equipos de rescate sobre la importancia de respetar las medidas de seguridad.
Ante esta situación, la Generalitat ha intensificado la campaña «A l’aigua, fem equip», centrada en la prevención y en evitar conductas de riesgo. Paralelamente, el Ayuntamiento de Tarragona ha recibido autorización para utilizar drones con el fin de vigilar zonas rocosas y de difícil acceso, mientras también reforzará la presencia de agentes en las playas.
Los profesionales del salvamento recuerdan que buena parte de los ahogamientos se producen por imprudencias, como bañarse con bandera roja, acceder a zonas sin vigilancia o sobreestimar la propia capacidad física. El aumento de las temperaturas y la mayor afluencia de bañistas hacen prever unas semanas especialmente sensibles, en las que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar nuevas tragedias.



