El Informe Fènix atribuye al turismo parte de la pérdida de productividad catalana
Los autores alertan de un crecimiento “insostenible” basado en sectores de baja productividad, mientras parte de la industria turística cuestiona la metodología y reivindica el papel del sector en el empleo y la actividad económica

El Informe Fènix, presentado esta semana en el Col·legi de Periodistes de Catalunya, ha abierto un intenso debate sobre el papel del turismo en la economía catalana. El documento, coordinado por el ingeniero y empresario Xavier Roig y elaborado por los economistas Xavier Cuadras, Modest Guinjoan y Miquel Puig con el asesoramiento de Jordi Galí, Guillem López-Casasnovas y Jaume Ventura, concluye que el actual modelo económico de Catalunya es “insostenible” y está provocando un “empobrecimiento continuado” de la población.
El estudio sostiene que el crecimiento económico registrado durante las últimas décadas no se ha traducido en una mejora equivalente del PIB per cápita ni de la productividad. Los autores atribuyen esta situación al creciente peso de sectores con salarios bajos y menor valor añadido, entre los que señalan especialmente al turismo de sol y playa y a la industria cárnica. Según el informe, los salarios inferiores a 27.500 o 29.000 euros anuales —según los distintos cálculos expuestos durante la presentación— no generarían suficientes ingresos fiscales para cubrir los servicios públicos consumidos por los trabajadores y sus familias.
Los economistas definen estos puestos de trabajo como “salarios altamente subvencionados” y aseguran que este tipo de empleo representa cerca del 35% del mercado laboral catalán y el 44% del nuevo empleo creado entre 2008 y 2023. El informe también plantea medidas como reducir la capacidad turística, incrementar la fiscalidad del sector, aumentar el salario mínimo e impulsar políticas de inmigración “selectiva”.
Sin embargo, las conclusiones del documento han generado discrepancias dentro del ámbito turístico y empresarial. Diversas voces del sector consideran que el análisis ofrece una visión parcial de la actividad turística y cuestionan que pueda atribuirse al turismo la principal responsabilidad de la pérdida de productividad de la economía catalana. También recuerdan que el sector es uno de los principales motores de empleo y actividad económica, especialmente en territorios donde otras industrias tienen una implantación limitada.
Entre las críticas formuladas tras la presentación del informe destaca la falta de diferenciación entre modelos turísticos. Fuentes del sector señalan que el documento trata al turismo como un bloque homogéneo sin distinguir entre segmentos como el vacacional, el de lujo, el congresual, el gastronómico o el rural, con impactos económicos y niveles de gasto muy diferentes. También se cuestiona que los cálculos expuestos no incorporen efectos indirectos asociados a la actividad turística sobre ámbitos como el comercio, el transporte, la cultura o los servicios.
El informe alerta de que Catalunya podría seguir perdiendo posiciones en PIB per cápita respecto a otras regiones europeas y españolas si mantiene el actual modelo de crecimiento. En este sentido, los autores defienden la necesidad de impulsar reformas estructurales urgentes para incrementar la productividad y garantizar la sostenibilidad del estado del bienestar. Mientras tanto, el debate sobre el peso del turismo en la economía catalana vuelve a situarse en el centro de la discusión económica y política.



