Sí se puede volar

Las compañías aéreas han salvado el KO. Lo que se presentaba como un cambio estructural en el futuro de las aerolíneas tras la COVID-19 se va a quedar en un memorable varapalo económico, pero no en la desaparición de buena parte de este sector como inicialmente se preveía.

07La nueva normalidad aérea no obliga a reducir el aforo en las aeronaves y las medidas de seguridad incorporadas son más que asumibles. Las pérdidas no vendrán por la baja productividad de las conexiones aéreas sino por el comportamiento que pueda tener la demanda a la hora de animarse a viajar en avión. En estos momentos se desconoce, aunque previsiblemente será positivo si se revisan los datos de reservas futuras.

La gente no dejará de viajar por miedo y eso es una buena noticia para todos. El miedo psicológico a contraer un contagio se está reduciendo y las compañías aéreas respiran algo aliviadas, aunque sumidas en una montaña de déficit acumulado por meses sin actividad.

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