Los cruceros, fuera de Venecia

La pandemia está dejando imágenes sorprendentes de los destinos turísticos más concurridos, ahora desiertos o solo con la afluencia de ciudadanos locales.

Pero el coronavirus desaparecerá y dejará nuevamente paso a los viajeros en busca de descubrir lugares y experiencias turísticas. Venecia, que ha sido un ejemplo en la última década de destino turístico insostenible, ya ha conseguido algo que parecía imposible. El gobierno italiano ha aprobado la construcción de un puerto exterior a la laguna veneciana para que las embarcaciones de grandes dimensiones puedan atracar. Las imágenes de megacruceros muy cerca de la ciudad quedarán en el recuerdo, o al menos ese es el objetivo.

El impacto medioambiental y social que produce la masificación turística en este enclave ha sido digna de estudio. ¿Cómo conjugar el positivo impacto económico que genera la actividad turística en la ciudad con la fatiga social y el deterioro del destino?

Casi 30 millones de turistas anuales para un espacio tan acotado como Venecia pone en riesgo su propio atractivo. Los cruceristas no dejarán de visitar la ciudad, aunque atraquen a más distancia. Pero seguramente es un paso más que debía tomar la administración italiana, como cuando instaló tornos para controlar el acceso a las zonas más concurridas.

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