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El sector empresarial rechaza el incremento del impuesto turístico

El Parlament de Catalunya votará la próxima semana la subida de la tasa turística para aplicarla a partir de abril

El proyecto de reforma del Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET) impulsado por el Govern de la Generalitat ha generado una oposición clara y transversal por parte del tejido empresarial turístico. Patronales y asociaciones del sector han expresado su rechazo al incremento de la tasa y, especialmente, a la posibilidad de establecer recargos municipales, una medida que consideran perjudicial para la competitividad, el equilibrio territorial y el turismo de proximidad.

En este contexto, Pimec Turisme ha comparecido en el Parlament de Catalunya para trasladar su posición respecto al proyecto de ley. El presidente de la sectorial, Carlos Rabaneda, ha advertido de que el aumento del IEET puede conllevar una pérdida de competitividad del sector y generar desequilibrios territoriales, especialmente si se permite que cada municipio aplique recargos diferenciados.

Según Pimec, el impuesto debe mantener su carácter finalista y estar al servicio de una política turística de país. “No puede convertirse en un instrumento para financiar déficits estructurales, como la vivienda o la financiación local”, ha señalado Rabaneda, quien también ha cuestionado la propuesta de destinar el 25 % de la recaudación a políticas de vivienda, en ausencia, según la entidad, de datos objetivos que acrediten una relación causal directa entre turismo y crisis residencial.

Foment del Treball también se opone a los recargos municipales

En la misma línea, Foment del Treball ha presentado alegaciones al proyecto de ley y ha reclamado la supresión del recargo municipal. La patronal considera que la reforma “desnaturaliza” el impuesto turístico y lo convierte en una herramienta de recaudación municipal, alejada de su objetivo inicial de reforzar la competitividad turística de Cataluña.

Foment advierte de que el incremento impositivo recae principalmente sobre las familias catalanas, ya que una parte muy significativa del turismo en la costa, el interior y el Pirineo es de proximidad. Asimismo, alerta de que la extensión de los recargos fuera de Barcelona puede generar competencia fiscal entre municipios y situar a Cataluña en desventaja frente a otros destinos del Estado que no aplican ningún impuesto similar.

En el caso de Barcelona, la patronal considera desproporcionado elevar el recargo hasta los 8 euros por pernoctación, ya que penaliza exclusivamente a los visitantes alojados, mientras que los excursionistes, que también hacen un uso intensivo de los servicios municipales, no contribuyen fiscalmente.

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