¿Marina d’Or? ¿Hemos entendido algo después de los años?

Las informaciones que han trascendido sobre inversiones turísticas de gran magnitud abren el debate sobre el modelo de turismo que queremos en Cataluña .

Hablar actualmente del modelo Marina d’Or, como modelo de supuesta referencia para un destino como Cataluña, nos debería preocupar.

Y nos debería preocupar, bien porque no nos hemos sabido explicar bien y en realidad no se trata de un proyecto como Marina d’Or y lo que queríamos decir era otra cosa, y sencillamente no sabemos más, o peor todavía, nos debemos preocupar, porque efectivamente se trata de un proyecto como Marina d’Or.

Ciertamente, la situación económica es compleja y toda noticia de posibles inversiones constituye, a priori, una buena noticia. Ahora bien, a partir de aquí, y en relación al supuesto proyecto que nos ocupa, hagámonos las siguientes reflexiones:

De una parte, la información publicada en la prensa habla de un proyecto de grandes dimensiones y con salida al mar. ¿Realmente disponemos de espacios para continuar urbanizando nuestras costas? ¿Dónde?

De otra, Marina d’Or es un modelo básicamente construido en la filosofía del “todo incluido”. Si efectivamente este es el modelo del que estamos hablando, supongo que tenemos claro cual es el beneficio directo e indirecto que este tipo de complejos aportan al destino, al margen del evidente impacto estético y ambiental que generan. ¿Cuál?

Las decisiones que tomemos en Cataluña, como destino turístico, no son inocuas. Todas tienen efectos y generan impacto, y tratándose de proyectos inmobiliarios de gran dimensión, el impacto es más grande y duradero en el tiempo. Cuando me refiero a impacto, no sólo estoy pensando en el impacto ambiental y visual, sino también en aquellos derivados del componente de perfil de demandas y tipologías de visitantes.

En consecuencia, en la medida en la que tengamos responsabilidades sobre Cataluña, como destino turístico, hace falta medir muy bien estas variables, a la hora de impulsar modelos de crecimiento a cada uno de los diferentes clusters turísticos del país. ¿Cuál es nuestro modelo? ¿Nos encaja este proyecto o por el contrario supone un elemento de distorsión?

O nos explicamos mejor, o esto puede ser una chapuza. ¡Perdonen, pero alguien lo tenía que decir!

Marcel Forns Bernhardt

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