La precariedad laboral llega de la mano de la economía colaborativa

Los trabajadores de la economía de plataforma colaborativa como Airbnb o Uber, que actúan bajo la demanda que realizan estas aplicaciones, se encuentran en un limbo laboral, una fórmula atípica que precariza el mercado de empleo y elimina derechos sociales.

Estos tipos de trabajos han crecido de manera exponencial. La OIT (Organización Internacional del Trabajo) califica estos empleos de ‘atípicos’ y advierte del problema social que supone convertir este tipo de empleo en una práctica común.

Lo considera atípico porque no incluye la relación laboral habitual de contrato indefinido o a tiempo parcial o de relación subordinada entre empleado y empleador. Para la mayoría de los nuevos trabajadores de la economía colaborativa esta situación es de total inseguridad. Los trabajadores de modalidades atípicas cobran menos que los permanentes por realizar tareas similares, según la OIT.

Al amparo de las nuevas tecnologías se han activado nuevas oportunidades de negocio. La proliferación de esta actividad vinculada al mundo digital en muchos casos es competencia directa de los operadores tradicionales y además con menores costos. El sector turístico es un claro ejemplo. Existe una desigualdad normativa empresarial entre los dos ámbitos –el tradicional y el digital-. Y en el campo laboral, el estatus legal de los trabajadores de la economía colaborativa es poco claro. Se encuentran en un mercado de trabajo confuso que genera falta de protección social, baja remuneración y difícil conciliación de la vida familiar.

En la UE, en 2015 los ingresos brutos procedentes de plataformas colaborativas se estimó en 28 mil millones de €, casi el doble que en 2014. Así el negocio existe pero algunos pagan las consecuencias: los micro trabajadores y las empresas tradicionales. Las plataformas en línea retienen un porcentaje en concepto de comisión y aduciendo a una actividad mera de intermediario destruye las relaciones laborales y empresariales entre trabajador, empleador y cliente.

El estudio de la OIT concluye que aunque es cierto que a corto plazo estas formas de empleo disminuyen costos y aportan flexibilidad, a largo plazo los inconvenientes superan estos beneficios. Las consecuencias en el mercado de trabajo se manifiestan en volatilidad del empleo, que a su vez incide en la estabilidad económica de los países.

Como avanzó Comunicatur el pasado mes de noviembre, el Parlamento Europeo recibirá un informe del eurodiputado italiano Nicola Danti para que la Unión Europea ponga las bases del marco normativo que trate por igual a las empresas tradicionales y a las colaborativas. El objetivo es que compartan obligaciones a la hora de pagar impuestos, cumplir con normas de salud, seguridad y del campo laboral.

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