La mitad de las empresas turísticas podrían desaparecer en los próximos seis meses

El Comité Económico y Social Europeo (CESE en castellano y EESC de las siglas en inglés) ha hecho público un demoledor informe sobre la situación de la industria turística europea motivada por la COVID-19. Este informe se elaboró para responder a una comunicación de la Comisión Europea sobre “El turismo y el transporte en el 2020 y en adelante”.

Para elaborarlo, el CESE realizó este verano una extensa encuesta en línea a 175 organizaciones que representan miles de empresas turísticas de toda la Unión Europea y que dan trabajo a centenares de miles de trabajadores.

Las respuestas obtenidas son muy catastrofistas y reflejan la realidad del sufrimiento del sector. Como muestra os ofrecemos algunas de las cifras obtenidas:

  • El 88,2% de las entidades asegura que la crisis de la COVID-19 les ha afectado “muy negativamente”.
  • El 80,6% creen que los efectos de la crisis serán más duros a largo plazo que a corto.
  • El 45% considera “poco probable” la supervivencia en el 2021.
  • Se estima que el sector turístico de toda la UE está perdiendo unos mil millones de euros de ingresos mensuales por la COVID-19.
  • El Consejo Mundial de Viajes y Turismo pronostica que en el 2020 se podrían perder 6,4 millones de puestos de trabajo relacionados con el turismo.
  • Lógicamente la situación más preocupante es la de los países con más tradición turística, como Francia, España, Italia, Grecia, Portugal, Malta o Chipre.

Recomendaciones para reactivar el sector

El informe del CESE no se limita a radiografiar al sector, sino que recomienda unas acciones para reactivar el sector.

  • Considera que la Unión Europea ha de actuar para restablecer la confianza de los ciudadanos en la seguridad de los desplazamientos.
  • Crear un pasaporte sanitario de la UE, con armonización del formulario de localización de pasajeros (PLF de passenger locutor form).
  • Armonizar los códigos QR para acceder a la información y servicios sanitarios del país que se visite, incluyendo el acceso a las emergencias de los sistemas sanitarios y de la seguridad social de cada país.
  • Proporcionar liquidez a las empresas turísticas y a sus trabajadores lo más pronto posible, ya que la falta de tesorería amenaza su supervivencia de forma directa.
  • El programa SURE destinado a mitigar la desocupación debería cubrir a los parados del sector turístico y proporcionar compensaciones salariales a las pymes, al menos hasta el 30 de junio de 2021.
  • Crear una plataforma multilingüe de asistencia sanitaria.

El CESE considera también prioritario que todos los Estados de la UE acepten compartir los resultados de los nuevos PLF y de los resultados de las pruebas de laboratorio que se efectúan a los pasajeros para obtener economías de escala en los recursos para la realización de pruebas.
De esta manera, todos los laboratorios acreditados podrían volcar los resultados obtenidos en la plataforma y crear así un pasaporte COVID-19 fiable para todos los viajeros y garantizar así un mínimo riesgo asociado a los viajes.

Finalmente, considera que la UE debería establecer un mecanismo de seguimiento de la aplicación de las medidas de apoyo, ya que muchas de las organizaciones encuestadas se quejaron de no recibir las ayudas por los obstáculos burocráticos para acceder a los fondos que la UE puso a disposición del sector.

Por todo ello, el CESE afirma que la COVID-19 “es una bomba de relojería para la industria turística europea”.

El Comité Económico y Social Europeo es un órgano auxiliar de la Unión Europea. Creado en 1957, representa los intereses de los diferentes grupos económicos y sociales europeos, repartidos en tres grupos: empresarios, trabajadores y representantes de diferentes actividades, como agricultores, artesanos, familias, movimientos ecologistas, consumidores, etc. Su función primordial es que ha de ser consultado por el Consejo, la Comisión o el Parlamento europeos antes de salir adelante sus propuestas.

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