Intimidan a los turistas en Barcelona como forma de presión

Las protestas vecinales contra el modelo turístico suben de tono en Barcelona. La nueva estrategia pasa por intimidar directamente a los visitantes en zonas turísticas.

Con este paso de la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible (ABTS) se pone en riesgo la imagen de la ciudad a nivel internacional. De una problemática básicamente vinculada a la gestión de los flujos turísticos y la masificación de los espacios públicos, típica de los grandes destinos, se está generando un problema para el destino mucho peor: de seguridad y orden público.

¿Qué buscan con esta actuación? Claro está que interpelando directamente al turista la asociación de vecinos no consigue un efecto de concienciación del visitante sino que envía un mensaje de intimidación para los futuros turistas. El mensaje; ¡No sois bienvenidos! Justamente la seguridad es uno de los principales valores que tienen los destinos. Allí donde el visitante tiene sensación de peligro, no va.

El ABTS organizó en fin de semana seis movilizaciones al mismo tiempo de forma coordinada en puntos turísticos de la ciudad (Sagrada Familia, la catedral, Plaza de España, Villa olímpica, barrio de Gracia y Colón). Además de desplegar pancartas y repartir octavillas abordaron a los turistas y subieron al Bus Turístico.

El Ayuntamiento de Barcelona comparte el diagnóstico que hacen los vecinos sobre la saturación de la ciudad y busca fórmulas para descongestionar las zonas turísticas. Una de las acciones que ha realizado es sensibilizar a los operadores turísticos y trabajar con ellos para hacer una gestión del turismo más sostenible. En una reunión con la European Tour Operators Association (ETOA) sus representantes se mostraron partidarios de colaborar con las autoridades y manifiestan que «la ciudad no es un gran museo, se puede hacer turismo de manera responsable».

En esta línea se mueve buena parte del sector turístico internacional. Como informó Comunicatur durante la última edición de la feria World Travel Market de Londres, el 75% de los profesionales, a título individual, consideran que poner límites al turismo es una solución práctica para la masificación. La misma encuesta constataba que en un año ha pasado de un 36% a un 60% las empresas que aceptarían poner limitaciones al turismo.

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