Fraude en la recaudación de la tasa turística catalana

El secretario de Economía de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, ha desvelado que en el impuesto turístico “es uno de los ámbitos en qué hay más fraude fiscal” y ha anunciado que “tendremos que hacer más inspecciones”.

En una entrevista periodística del diario Ara, recién estrenado en el cargo, Aragonès ha afirmado que la Agencia Tributaría de Cataluña está trabajando en lo que considera una necesidad: “sobre todo, en este impuesto hay que mejorar el grado de cumplimiento”.

Además Aragonès opina que la tasa turística “se tiene que poner al día”. Es partidario de destinar los recursos del impuesto a otros aspectos que no sean la promoción. Ha comentado que se podrían dedicar a minimizar las externalidades negativas del turismo o incluso a incrementar los recursos de la Generalitat, muy necesitada de dinero. “Tenemos que debatir si también se pueden destinar a la caja de la Generalitat o a otras medidas para compensar el impacto de una concentración muy alta de turistas”, ha declarado.

En 2015 el sector del alojamiento recaudó más de 42 millones de euros con este impuesto. Año tras año se han incrementado los ingresos, en sintonía con el incremento de las pernoctaciones. En poco más de 3 años de implantación, la tasa ha supuesto una inyección superior a los 125 millones de euros que se han destinado al sector turístico. Con las declaraciones del secretario económico del gobierno catalán se abre la puerta a reformular todo el concepto del impuesto tal y como se pactó con el sector privado. Los empresarios, muy beligerantes con la tasa turística, aceptaron a regañadientes su implantación si revertía en el sector. En unos momentos de crisis, la administración no podía mantener el nivel inversor en turismo y gracias a la tasa estos recursos no bajaron. Ahora Pere Aragonès, con un impuesto ya consolidado, se posiciona por reformularlo y para centrarse en la persecución del fraude, que considera “evidente”.

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