Espigas doradas y verdes para el turismo rural catalán

Una espiga dorada identificará los establecimientos de turismo rural que permitan la práctica del agroturismo y una espiga verde distinguirá los denominados alojamientos rurales. El primer grupo, el de las denominadas casas de payés o establecimientos de agroturismo, tiene como rasgo distintivo el hecho que los titulares obtienen rentas agrarias, ganaderas o forestales.

La categorización de los establecimientos de turismo rural de Cataluña es un proyecto en el cual colaboran desde hace más de dos años el sector privado del turismo rural y la Dirección general de Turismo. La clasificación entraría en funcionamiento en breve.

El crecimiento ininterrumpido de estos establecimientos –cerca de 1.950 que suman más de 15.000 plazas- hacía necesario mejorar la identificación del producto para los clientes potenciales, con el objetivo de captar también mercados incipientes como el resto del mercado español y el extranjero, sobre todo países como Francia, Italia, Alemania y el Reino Unido.
Se trata de sumar un nuevo elemento a los tradicionales canales informativos, como los prescriptores y las webs, para conseguir un mejor conocimiento de la oferta.

Un rasgo básico del modelo es la voluntariedad: los establecimientos de turismo rural pueden llevar a cabo su actividad sin necesidad de estar categorizados, porque el acceso a las espigas, a diferencia de las estrellas hoteleras, no es condición para la legalidad del establecimiento, sino una decisión libre motivada por los objetivos de mejora, promoción y penetración en nuevos mercados.

Los establecimientos rurales conseguirán entre una y cinco espigas en función de parámetros como el conjunto de la oferta turística y la calidad de los servicios e instalaciones. La implantación de las categorías está en proceso de evaluación, por ejemplo algunas casas rurales de l’Alt Urgell ya utilizan esta clasificación.

La catalogación con espigas se usa ya en alguna otra Comunidad Autónoma. Los responsables de la administración y de las asociaciones de turismo rural Turalcat y Concatur, con el asesoramiento técnico externo de una catedrática de geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona, trabajan de forma conjunta. Se trata, pues, de un proceso mixto, alejado de modelos exclusivamente públicos, como el de algunas comunidades autónomas, o exclusivamente privados, como los modelos francés o austriaco.

No se trata, sin embargo, de un proceso gratuito, y los costes tanto de la primera auditoría como de las revisiones posteriores los tendría que asumir el establecimiento interesado. Los empresarios que decidan no adherirse no disfrutarían de las ventajas promocionales que supondrá formar parte de una red de establecimientos “categorizados”.

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