El declive del aeropuerto de Girona

La situación crítica que vive el aeropuerto de Girona es un hecho. A pesar de ello, se difunden algunos mensajes optimistas para evitar el catastrofismo.

La realidad es que Ryanair dejará de operar como base en Girona a partir de enero. Para esta temporada de invierno 2019 ha seguido reduciendo el número conexiones respecto al año pasado y tan solo mantiene media docena, nada que ver con las conexiones que tuvo en sus mejores momentos. Otro dato que no anima al optimismo es la programación para el verano 2020. Ryanair ha hecho públicas sus nuevas conexiones para España y ninguna de ellas volará desde Girona, lo que hace presumir que el aeropuerto no entra en sus planes de futuro.

Entre los que quieren ver algo de esperanza se encuentra el nuevo director del aeropuerto, Vicente Pallarés, que piensa que la marcha de la compañía irlandesa es una cuestión coyuntural. Uno de los motivos atribuidos por Ryanair para cerrar algunas bases en España era el retraso en la adquisición de aeronaves Boeing Max. Pallarés comenta el interés de la aerolínea en quedarse con algunos de los aviones de Thomas Cook, lo cual podría compensar el retraso en la entrega de las unidades de Boeing.

En los planes de AENA no se contempla una rebaja especial para las tasas aeroportuarias en Girona. Sí que tendrá la rebaja del 1 % anunciado para toda la red española. El director del aeropuerto ha comentado que el peso de las tasas no es concluyente para las compañías ya que solo representan 8 % del coste de una operación.

Un punto positivo de futuro para el aeropuerto gerundense sería la nueva estación del tren de alta velocidad que conectará la terminal del aeropuerto con Barcelona. En este sentido se trata de una infraestructura de coste presupuestario elevado de la que se desconoce el impacto real que podría tener. El objetivo es convertir Girona en la cuarta pista del Prat. Actualmente, la afluencia de pasajeros procedentes de Barcelona no parece que sea suficiente para alimentar una estación AVE de estas características, y el riesgo de convertirse en una estación de tren fantasma es también, al igual que su coste, muy elevado.

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