Cambiar repentinamente el modelo turístico sería perjudicial

El doctor en Economía Andreu Mas-Colell ha vuelto a poner en valor la importancia de la industria turística y ha emitido sus propuestas sobre lo que se podría hacer y lo que podría ser un problema para el sector.

Mas-Colell ha explicado que con el Covid-109 se ha producido un experimento natural. Y concreta: «Ahora sabemos qué pasaría si se eliminara el turismo de repente. Sería un desastre económico. Por lo tanto, a corto plazo lo que debemos desear y procurar es que los turistas vuelvan y que recuperen la situación de antes de la pandemia.»

El reputado profesor, en un artículo de opinión en el diario La Vanguardia, alerta que a pesar de que se hable de aprovechar la ocasión para cambiar el modelo productivo, existen muchos trabajadores que no son reconvertibles a los que se les debería dar una alternativa. «A la multitud de negocios que han sufrido con la pandemia no les podemos ofrecer la perspectiva de continuar sufriendo», explica el economista, que dice que sería lo que pasaría si quisiéramos hacer este cambio de modelo.

El turismo genera beneficios y costes y es imposible querer mantener todos los beneficios sin los costes, afirma. «Lo que tenemos que hacer es micro gestionar. Tenemos margen de mejora», sentencia.

Así pues, el profesor confirma que «el turismo es un sector que debe seguir teniendo un papel importante en una economía bien diversificada como la catalana» pero añade que en cambio «no debería convertirse en capital» y «se debería ir mejorando» esta dependencia que califica de «al por mayor».

Mas-Colell defiende un tipo de visitante que a veces no es considerado turista, como por ejemplo los estudiantes, los que llegan para conferencias y congresos, para festivales o incluso los denominados ‘nómadas digitales’. Siguiendo con las predicciones de futuro y tendencias, el economista se atreve a predecir que «los visitantes del futuro serán más calmados; estarán más tiempo en cada lugar».

En su artículo también aborda una de las problemáticas que vive la ciudad de Barcelona como es la regulación del alojamiento. En este sentido, considera que la industria hotelera y la de los pisos turísticos deberían regularse conjuntamente mientras que considera que el alquiler de habitaciones en una vivienda habitual debería estar fuera de posibles limitaciones o restricciones porque «es una manera muy efectiva de dispersar las ganancias del turismo entre los ciudadanos».

Aunque es consciente de que algunos actúan de forma fraudulenta, haciendo pasar viviendas turísticas por viviendas habituales para saltarse la normativa, es partidario de perseguirlo pero no de prohibirlo.

Entre las recetas que propone Mas-Colell para una buena gestión del turismo está la creación de nuevos destinos en el interior de Cataluña donde no habrá tanto conflicto con la población, asignar franjas horarias para los turistas y para los locales, regular la tipología de comercios o utilizar tasas turísticas para mejorar la calidad.

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