20 años como Patrimonio de la Humanidad para Tarraco y la Vall de Boí

Hace veinte años que el Conjunto Arqueológico de Tarraco y nueve iglesias románicas del Valle de Boí fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Estos ricos atractivos culturas son dos de los recursos turísticos más importantes de Cataluña. Un situado al norte y otro al sur del territorio en lugares muy diferentes -montaña y litoral demuestran cómo se puede conseguir que crezca el turismo y al mismo tiempo conservar el espacio y el patrimonio.

Las iglesias del valle de Boí que se inscribieron hace dos décadas en la Lista del Patrimonio Mundial son las de San Clemente de Taüll, Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia de Erill la Vall, Sant Feliu de Barruera, la Natividad de María de Durro, Santa Maria de Cardet, la Asunción de Coll y la ermita de San Quirc de Durro.

Este conjunto patrimonial pirenaico cuenta con la particularidad de que se encuentra concentrado en un mismo valle. Todas las iglesias, construidas entre el XI y XII, están situadas a muy poca distancia entre ellas y están perfectamente integradas en el paisaje natural. El románico de la Vall de Boí es un atractivo turístico incalculable. Este reconocimiento universal del patrimonio ha catapultado al destino.

Por su parte, el conjunto arqueológico de Tarraco está formado por 14 monumentos de entre el siglo III aC y el VI dC, mayoritariamente en la ciudad de Tarragona. Destacan las murallas romanas, el circo, el foro, el teatro romano, el anfiteatro y la necrópolis.

Todos estos recursos son de un gran valor turístico porque se encuentran ubicados en un espacio determinado y con una conservación excepcional. Los visitantes se pueden hacer a la idea de aquella época y la huella que el imperio romano dejó en el Mediterráneo.

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