Vale la pena hacer balance de Fitur 2021
La Feria internacional de turismo de Madrid, Fitur, había cambiado sus fechas habituales del mes de enero por las de mayo para sortear la crisis del COVID. La afluencia de profesionales y expositores no ha llegado ni a la mitad de un año convencional.

Se han podido ver mostradores permanentemente vacíos, mesas de trabajo infrautilizadas, agendas más que liberadas e incluso pocas colas en los espacios de restauración, algo inimaginable en otras ocasiones. Fitur ha pinchado porque la mayoría de los profesionales no han acudido.

Con el año ya avanzado y la temporada turística a menos de dos semanas de comenzar no es factible trabajar las contrataciones. Los equipos comerciales de los turoperadores no se han prodigado mucho por los stands. Si ha tenido un valor esta feria ha sido la de recuperar la presencialidad, la de poder saludar algunos profesionales (de entre los pocos que han asistido) y la de prever que el próximo año será mejor que este. Fitur 2022 tendrá mucho más sentido, esta edición, como los últimos 12 meses, mejor olvidarla.


