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Se manifiestan en las calles las agencias de viaje, la hostelería y los guías turísticos

Una situación sin precedentes en el sector turístico se ha producido estas semanas. Se han echado a la calle el sector de las agencias de viajes, los guías turísticos y el mundo de la restauración y la hostelería.

Es muy difícil encontrar precedentes de una acumulación de manifestaciones de este tipo en la calle, de los diferentes subsectores turísticos reclamando a la administración que tome cartas en el asunto y apoye a un sector turístico qué se encuentra en la UCI.

Las agencias de viajes de toda España se manifestaron en las principales plazas del país exigiendo ayudas a la administración. En Barcelona se dieron cita más de 300 personas en la Plaza Sant Jaume reclamando un plan de rescate que les permita sobrevivir hasta que se reactive la actividad. La movilización contaba con el apoyo de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (ACAVe) que calcula que en Cataluña el sector de las agencias emplea a 17.000 trabajadores.

Martí Sarrate, presidente de ACAVe, asegura que las ayudas son «insuficientes» y reclama ayudas directas al sector y también medidas urgentes que faciliten la movilidad con garantías, factor básico para reactivar los viajes en el próximo año.

Los guías turísticos se sienten abandonados

Por su parte, los guías oficiales de turismo de Cataluña también se han manifestado en la calle para pedir a la administración de la Generalidad que tome medidas contra el intrusismo de los guías “piratas” que ofrecen los denominados ‘free tours’. Una de las medidas que piden es que se recupere el carnet personal que expedía la Generalitat a todos guías oficiales. Con este documento, dicen, los turistas pueden identificar aquellos profesionales que cuentan con la habilitación de la administración y diferenciarlos de aquellos que actúan en plena calle ofreciendo también servicios de guía.

La hostelería se indigna 

El sector de la restauración vuelve a estar en el centro de las medidas de contención de la COVID-19. Los gobiernos autonómicos mantienen duras restricciones sobre bares y restaurantes que convierten estos negocios en inviables. En el caso de Cataluña, el Gremio de Restauración de Barcelona ha llegado a calificar las medidas de la Generalitat como una declaración de guerra. Acusan al Govern de tener una obsesión enfermiza contra ellos y de transmitir un mensaje a la sociedad de que la hostelería es culpable del repunte de infecciones. Las diferentes asociaciones que agrupan a los restauradores catalanes se manifiestan en la calle prácticamente cada semana.

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