Los cruceros en psicosis general por el coronavirus
Se repiten las noticias de confinamiento de pasajeros en los cruceros tras detectar casos sospechosos portadores del coronavirus, un barco con más de 2.000 personas navegando por el océano sin poder desembarcar en ningún puerto asiático porque cinco países le deniegan el acceso, son ejemplos de la psicosis generalizada.
Primero fue en Italia, después en Hong Kong y también en Japón, la activación de alertas está generalizándose en los barcos. A diferencia de un avión, un tren, o incluso un hotel, el desastre que se genera al poner en marcha una emergencia sanitaria en un buque de estas características es mayúsculo.
Primero la inmovilización de la nave, los controles médicos a tripulación y turistas, la cuarentena de todos los pasajeros y posteriormente, al pasar la alarma, la desinfección del crucero. Una actuación costosa que genera un estigma sobre el barco en cuestión y que magnifica el peligro que puede suponer viajar en crucero.

La industria crucerista mira con miedo a este virus que puede causarle un daño económico incalculable al sector.



