Repercusión de los atentados de agosto y el 1-O sobre el turismo

El Observatorio CETT ha presentado un estudio sobre los posibles efectos turísticos de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils y los acontecimientos del 1 de octubre que concluye que la repercusión sobre el turismo de Cataluña se ha limitado a un periodo breve de tiempo.

El CETT explica que el comportamiento del negocio hotelero de Cataluña era similar al del resto del Estado, pero a partir de octubre cae unos 10 puntos. Concretamente el estudio detecta que las tasas de variación interanual de los turistas en establecimientos hoteleros iban situadas, mes a mes, por encima de la media de un año antes, hasta que a partir de octubre se inicia un decrecimiento. Esta tendencia negativa se rompe en enero de este año sugiriendo que la demanda se estaría recuperando muy rápidamente. En el primer mes del 2018 la afluencia de clientes ya es positiva.

Esta caída se concentra de forma más intensa en los turistas extranjeros y paradójicamente fueron los turistas españoles y catalanes los que salvaron la temporada el último trimestre. Pero la distribución de la ocupación hotelera no ha sido regular. Barcelona y la Costa Brava han sufrido mucho más que el resto de marcas turísticas. De hecho, la Costa Dorada no notó nada, al contrario, tuvo el mejor año y un mejor final de trimestres que el año anterior.

El Observatorio también se ha fijado en los establecimientos extra hoteleros donde no ha detectado ningún efecto negativo. Así como en los aeropuertos de Cataluña, que han crecido, aunque según los analistas que han realizado el estudio el crecimiento ha sido más débil a partir de octubre.

Durante la presentación de estos datos se ha afirmado que los destinos son sensibles a cualquier percepción de anormalidad, ya sea real o no. En el caso de Barcelona, ​​las conclusiones del Observatorio puntualizan que otros hechos, como el debate sobre el modelo turístico podrían haber contribuido también a la desaceleración del sector.

Desde el ayuntamiento de Barcelona han comentado que la estrategia de fondo de la ciudad no se puede cambiar por unos elementos exógenos como los que se han analizado y más ahora que los resultados parecen indicar que se vuelve a la normalidad. Por su parte, los representantes del sector privado han advertido que la ciudad de Barcelona y su imagen no lo aguanta todo.

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