Realidad Aumentada y turismo: una realidad que no nos podemos permitir el lujo de obviar

La Realidad Aumentada (RA) es un entorno que incluye, al mismo tiempo, elementos de realidad virtual y del mundo real, los cuales pueden interactuar. Un sistema de RA mejora o enriquece el entorno que está siendo observado con información virtual que parece que coexista con el mundo real. Cuando la RA se combina con dispositivos móviles (como los smartphones o las tablets) o con wereables (como las google glass) permite su uso en el exterior simplemente apuntando el aparato hacia un objeto físico y sus alrededores. Entonces es posible obtener información adicional sobre este objeto (vídeo, audio, imágenes, texto, símbolos, marcadores, etc.) superpuestos en el elemento del mundo real que se tiene en pantalla mediante anotaciones de información virtual.

La Realidad Aumentada tiene un largo recorrido en diversos ámbitos de la vida cotidiana, pero en turismo está infrautilizada y aún queda mucho por hacer, especialmente como elemento de negocio. Los usos más conocidos de RA en turismo se centran en el mundo del patrimonio y los museos, por ejemplo, el museo de Canterbury utiliza prismáticos digitales para dar vida a los elementos estáticos expuestos y el London Museum hace uso de la app streetmuseum para hacer itinerarios visualizando in situ imágenes históricas de los lugares visitados. Pero hay muchas más posibles aplicaciones, como el uso de 3D para hacer catálogos turísticos animados, la visualización de escenarios urbanos en 3D tal como eran y cómo pueden ser en el futuro, como han desarrollado algunas ciudades holandesas para fomentar el proceso de participación en el urbanismo local), las mesas interactivas digitales de restaurante donde se pueden hacer los pedidos y obtener información de los platos, o en educación y formación (como hace la UOC, en su Grado en Turismo, usando la RA como medio para dar valor añadido y mejorar la interpretación de un recurso turístico esencial como es el paisaje).

Como toda nueva tecnología antes de implantarla es conveniente reflexionar sobre las potencialidades y los límites que plantea su uso. Los beneficios incluyen tanto a los turistas como a la industria. Los turistas, en su mayoría usuarios de dispositivos móviles, aumentan la interacción con el destino y obtienen información en tiempo real que les permite tener nuevas perspectivas de interpretación y comprensión de lo que visitan. Para el sector, la RA puede funcionar como una especie de marketing de bajo coste que mejora el compromiso del turista con la marca añadiendo valor a su experiencia. Los límites tienen que ver con la usabilidad y el diseño (hay que tener en cuenta que algunos usuarios simplemente se cansan de llevar en la mano un aparato o les molestan los reflejos del sol en la pantalla), por la capacidad de personalizar contenidos de RA que se presten a las necesidades de cada individuo (hay estudios que afirman que las preferencias entre hombres y mujeres en el uso de tecnologías de RA son considerables) o en evitar un exceso de información que sature al usuario.

Sea como sea la Realidad Aumentada es una tecnología que ha superado la fase inicial de escaparate, se está consolidando y convivirá varios años entre nosotros. ¡Sepamos aprovechar su potencial!

FrancescGonzalezReverte 

Francesc González Reverté

Profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC

 

 

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