Despertar emociones, el gran reto de la innovación turística

El sector turístico se ha limitado durante muchos años en mostrar su oferta de forma aséptica, vendiendo los destinos como una simple suma de paisajes, monumentos, gastronomía y alojamientos. Pero esta forma de marketing ha llegado al final. Los expertos apuestan por ofrecer algo más al visitante, una experiencia global que provoque emociones genuinas y se convierta así en un producto único en el mundo.

La palabra “emoción” fue la protagonista indiscutible de la jornada de innovación en promoción turística que la escuela de Hostelería y Turismo CETT organizó en el marco del Salón Internacional de Turismo de Cataluña (SITC). Expertos y empresarios del sector debatieron sobre la adaptación de Cataluña a este cambio de realidad y analizaron el camino que aún queda por recorrer en esta dirección, así como las oportunidades que presenta para el tejido empresarial catalán.

“Debemos pasar de los destinos a las destiemociones”, resume el director del Patronato de Turismo de la Diputación de Lleida, Jordi Blanch, que define al sector turístico como “el sector de la empatía”. Blanch defiende que la innovación en la promoción pasa por mejorar los pequeños detalles, ya que el destino en sí no cambia, y hacer protagonista al visitante, aprovechando las nuevas tecnologías y las redes sociales.

Lleida ya ha encaminado esta vía a través de ofertas singulares como una ruta por el Parque Natural de Aigüestortes que recrea los caminos que seguían los judíos durante la Segunda Guerra Mundial en el intento de huir del acoso de los nazis. También con acciones más temporales como, a través de las redes sociales, dar la oportunidad a los visitantes de las tierras leridanas de compartir fotografías y comentarios en una plataforma única.

La oferta basada en experiencias también es el eje central del plan de marketing la Agencia Catalana de Turismo para el periodo 2012-2015, que potencia la creación de nuevos productos turísticos en todo el territorio para desestacionalizar y repartir el turismo que llega al país. Bajo el paraguas de la “marca Cataluña“, se promueven rasgos de identidad como la gastronomía, la enología, la cultura, los paisajes y la calidad de vida de la zona.

En la jornada del CETT también participaron representantes del País Vasco y Quebec, que explicaron cómo estos destinos intentan avanzar en la misma dirección. Los vascos han decidido impulsar el “Basque Style”, es decir, servirse de su identidad y su historia para diferenciarse de posibles competidores. En la misma línea, los quebequenses se presentan “como una gota francófona en un océano anglosajón “, hecho diferencial que potencian con logotipos en francés.

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