Recursos y promoción agresiva, factores clave para Barcelona

Joan Gaspart, presidente de Turisme de Barcelona, explica a Comunicatur las claves del éxito que han convertido la capital catalana en una de los destinos turísticos más atractivos del mundo.

Barcelona es una ciudad deseada en muchos sentidos: turismo de negocios, de cruceros, cultural…¿Cómo se gestiona la promoción desde Turismo de Barcelona?

El modelo implantado en Barcelona hace 20 años para la promoción de la ciudad, basado en la colaboración público-privada, se ha convertido en un modelo de éxito que ya siguen otras instituciones como la Agencia Catalana de Turismo y Turespaña.

Es verdad que tuvimos la suerte de acoger unos JJOO que han posicionado la ciudad en el mundo, pero lo hemos sabido aprovechar. Ninguna otra ciudad ha sacado tanto de provecho de un hecho como este.

En este sentido, fue todo un acierto la creación del consorcio de promoción turística de Turismo de Barcelona. Y, para mí, este es el secreto del gran cambio que se ha producido en Barcelona: se empezó a hacer una promoción totalmente diferente con un presupuesto de 100 millones de las antiguas pesetas . Hoy casi estamos en los 45 millones de euros, hecho que nos permite hacer una promoción mucho más activa, mucho más agresiva donde puedes atacar todos los frentes.

¿Qué estrategia se sigue para hacerlo?

Hemos puesto en marcha una serie de programas promocionales que están dando muy buen resultado. Entre ellos, el Barcelona Convention Bureau que lo hemos potenciado de manera especial y que está funcionando mucho y muy bien. Destaca, por ejemplo, la captación del Mobile World Congress.

También tenemos el Shopping Line, con una promoción selectiva en mercados atraídos por el turismo de compras; un programa específico de Gastronomía, donde hemos tenido la suerte de tener los mejores restaurantes del mundo a una hora de la ciudad; el programa de Cultura, con Gaudí como símbolo emblemático; de Deportes; y el más reciente, de Playas, ocio y vacaciones. Barcelona tenía la imagen de ciudad industrial y ahora ha cambiado: la ciudad está llena los fines de semana y podemos vender, por ejemplo, ocho kilómetros de playas de primera calidad en una ciudad única.

Todos estos programas permiten que no haya nada que no se pueda hacer en Barcelona. Este año llegaremos a los 15 millones de pernoctaciones, y ha sido posible a los medios económicos y a una promoción agresiva.

El nuevo impuesto turístico supondrá más ingresos y parece que su aplicación no ha supuesto ningún problema…

Hasta ahora, ninguno y esperamos que durante estos meses de temporada alta, tampoco. En todo caso, ningún empresario lo quería pero en una situación en que la promoción turística peligraba y eventos como la F1 podían desaparecer de Cataluña, una vez consensuada, ahora hay que aprovechar los recursos que genera y buscar beneficio en este impuesto no deseado.

Los turistas de los Países del Este, especialmente los rusos, han cambiado totalmente su conducta respecto a Barcelona. Los TTOO han empezado a poner la ciudad como destino final en sus catálogos.

Tampoco es por casualidad, Cataluña dispone desde hace años de una oficina de promoción turística en Moscú pionera desde la cual ya se detectaron las enormes posibilidades del mercado ruso. Sabemos lo que quieren y se lo ofrecemos. Barcelona tiene buenos hoteles, ocio, compras…

Y si hay demanda, los TTOO y las compañías aéreas ponen los medios para facilitar la llegada de sus clientes al destino deseado. El 80% de la gente que llega en Barcelona, lo hace en avión, por lo tanto la comunicación es básica y, en este sentido, estamos luchando para mejorarla todavía más.

El Aeropuerto de Barcelona está registrando unos buenos resultados, especialmente en mercados como los Estados Unidos, primer emisor para la ciudad, un hecho impensable hace unos años.

Con la nueva terminal, nuestro aeropuerto está preparado para recibir vuelos low coste y regulares. Pero todavía queda mucho trabajo para hacer, hay que luchar para ser el hub del sur de Europa con conexiones con Asia y América. No nos podemos contentar con el puente aéreo, porque no es la fórmula ideal. A mí me gustaría que vinieran los turistas directamente a Barcelona desde cualquier destino importante del mundo. Vamos avanzando, y hay que mencionar por ejemplo las nuevas comunicaciones directas con Asia, pero aún no es suficiente.

Últimamente hemos oído hablar mucho sobre la marca España y no siempre bien. En cambio, la marca Barcelona parece no tener límites…

Sin dejar ninguna marca de lado, Barcelona tiene marca propia: la de ser una ciudad especial y única. Tenemos una marca de prestigio que ocupa los primeros lugares en muchísimos rankings, y esto sin ser capital de estado. Y, en este posicionamiento, además de la labor llevada a cabo por Turismo de Barcelona, hay factores que han sido claves: el Barça, Gaudí, la Sagrada Familia…

Una última cuestión que parece pendiente de resolver: la convivencia entre ciudadanos y turistas…

Hemos mejorado muchísimo. Hace unos años, los ciudadanos contentos con el turismo suponían el 50%. Hoy ya es un 80% la gente que valora este sector. Hace falta tener en cuenta que mucha gente trabaja y vive del turismo. Sí que es cierto que puede haber algún recelo mayor en zonas como Ciutat Vella, en los alrededores de la Sagrada Familia o del Park Güell, donde reciben cantidades muy importantes de turistas.

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