¿QUÉ PASARÍA SI…?

A falta de turismo, durante los últimos tres meses el sector ha hecho «webinarismo», si se me permite la expresión. Reflexiones, comentarios, estudios, análisis, discusiones, debates, mesas redondas, ponencias, conferencias y entrevistas como nunca habíamos visto antes  en el «mundo offline». Después de haber visionado muchos, de haber participado en algunos y de haber leído mucho durante el período de confinamiento, uno no puede dejar de pensar si será buena tanta reflexión, realmente.

Si el sector turístico hubiera aplicado durante los últimos treinta años, de forma decidida, ordenada, seria y responsable tan solo algunas de las principales conclusiones a las que hemos llegado de forma colectiva en tan solo noventa días, además de ser el más importante desde el punto de vista económico, sería el más valorado socialmente y el más potente a nivel de imagen.

Ningún ministro se atrevería a decir entonces que es un sector «precario, estacional y de escaso valor añadido», por ejemplo; a ningún gobierno le pasaría por la cabeza no ayudar decididamente al «sector-maná»; la sociedad luciría orgullosa los atractivos turísticos del territorio y los estudiantes con más talento ansiarían vincular su futuro profesional al «negocio de la felicidad», como lo bautizó el añorado Josep Chías (DEP) en su momento…

Pero la realidad es que, pasados todos estos años, seguimos reflexionando y, excepto las declaraciones del ministro, no ha pasado nada de lo descrito. Y eso es lo que realmente ha puesto esta crisis mundial ante nosotros: nos ha preguntado, mirándonos a los ojos, si estábamos preparados. Y, desgraciadamente -por muchos y titánicos esfuerzos que se hayan hecho de forma reactiva- la respuesta, si queremos ser sinceros, es que no, no lo estábamos. Se podrá aludir, con razón, que a nadie se le hubiera pasado por la cabeza una situación de «paro general», que eso no lo podía prever ningún Plan Estratégico de esos tan bien paridos que pululan por miles de despachos públicos (y privados).

Y probablemente tendrá razón quién así piense… porque este es el pensamiento racional habitual, una derivada cartesiana estándar aplicada al entorno profesional, la plasmación consecuente de haber hecho durante mucho tiempo las cosas igual, sin pensar ni por un segundo «¿qué pasaría si…?, que es realmente la pregunta que debería encabezar toda planificación, tanto territorial como empresarial. Situarnos en un escenario de improbabilidad total prepara al cerebro para ir más allá de lo que es razonable y, en ese sentido, tan solo desde la «irracionalidad probable» es desde donde se pueden vislumbrar estrategias colectivas de preparación para crisis que, por improbables que parezcan, llegarán.

Todo lo que ha pasado, pasará (y perdonad la redundancia). Más pronto que tarde llegará la vacuna; recuperaremos el equilibrio económico global -con un sacrificio que solo imaginamos, pero desconocemos, en realidad-; la maquinaria volverá a funcionar; las personas volverán a viajar; el sector vivirá nuevas «etapas doradas» -habiendo dejado por el camino muchos de sus protagonistas anónimos- y, en definitiva, todo volverá a ser igual que antes… o no. Puede que la «nueva normalidad» (un oxímoron eufemístico más) será una realidad más concienciada que nunca, más exigente, más lista, más preparada, más sostenible (estamos empezando a gastar la palabra, por cierto), más justa y equilibrada. Quizás ya no tendremos turistas, sino ciudadanos viajeros de todas partes plenamente empatizados con cualquier territorio, porque habrán entendido -habremos entendido- que un virus nos igualó a todos y que, además, nos llevó a elevar el punto de consciencia con el entorno, transformándolo en global y compartido.

Quién sabe, puede que -si conseguimos alejarnos de nihilismos reductores que no aportan nunca nada- realmente estemos ante una posibilidad enorme de empezar a cambiar el mundo de verdad y el sector turístico sea la punta de lanza de ese cambio. Y, para conseguirlo, tan solo es necesario que, entre todos, empecemos preguntándonos sin miedo «¿qué pasaría si…?».

Jordi Blanch Capellades

Director Institucional
Comunicatur

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