¿Para qué sirve Fitur?

40 años de feria de turismo de en Madrid dan para mucho. Tras una nueva edición las opiniones sobre su función son diversas.

Aquellos que frecuentan Fitur han visto lo poco que ha evolucionado en los últimos años. Siguen los metros de exposición y los innumerables stands ocupando una decena de pabellones de Ifema. Según datos de la organización, más de 11.000 empresas de 165 países y regiones.

Ahora hay más espacio para las gafas de realidad virtual pero el fondo del certamen sigue siendo el mismo: saludos y encuentros entre profesionales que permiten recordar una cara con la que se mantiene contacto electrónico y poca cosa más. Una feria de las relaciones públicas alejada del negocio.

Y eso en lo que se refiere a su versión profesional, la de los días laborables, para el fin de semana, dedicado al público general, la calificación ya es innombrable.

La feria es una buena excusa para organizar jornadas paralelas, reuniones varias, presentación de estudios y firmas públicas de acuerdos futuros. También es la feria de los políticos, de los figurantes ataviados con vestimentas que rozan el ridículo y de la megafonía descontrolada.

Últimamente aspectos como la sostenibilidad y el respeto al medioambiente cuestionan la idoneidad de organizar ferias de esta magnitud que dejan una huella de carbono realmente desproporcionada. Copan el interés de los visitantes las actividades y experiencias gastronómicas durante la feria, algo difícil de comprender en cuanto existen foros especializados en esa temática.

¿Para qué sirve Fitur? Cada cual tiene su respuesta.

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