Octavi Bono: «Sea cual sea el camino que tomemos colectivamente como sociedad, el sector debe estar convencido de su fortaleza y de su capacidad competitiva»

Comunicatur entrevista en exclusiva al Director General de Turismo: A las puertas del inicio de la nueva temporada turística y en un momento de cierta recuperación después de las incertidumbres de finales de 2017 y a la espera del nuevo Gobierno de la Generalitat, Comunicatur ha querido captar la situación del sector hablando con Octavi Bono, Director General de Turismo de la Generalitat de Cataluña.

¿Los datos del mes de enero invitan al optimismo?
Los datos de enero son positivos. Hemos recuperado un 2% la actividad y un 11% los ingresos cuando hablamos del turismo internacional, que es el que tiene más volumen en esta parte del año. Y quisiera aclarar los datos del mercado español con respecto a la oferta de alojamientos. Si hablamos de personas, el número ha crecido, en el ámbito hotelero, un 3%. Son 185.000 personas. En el ámbito extrahotelero, que representan unas 6.000 personas, ha decaído. En valores absolutos, 150 personas en el camping; 76 en el turismo rural; 226 en los apartamentos y 630 en los albergues. En total 1.082 personas. Si lo analizamos conjuntamente, el mercado español, en el mes de enero, ha crecido un 2,4%. El mercado español no ha castigado a Cataluña en enero.

¿Barcelona está muriendo de éxito y ha comenzado un cierto declive? ¿La turismofobia está detrás de la situación?
Precisamente la tendencia del último trimestre de 2017 ha estado marcada por Barcelona, porque en el resto del país incluso ha habido una tendencia creciente. El turismo es un fenómeno complejo y abordarlo desde una visión simplificada no ayuda. A veces hemos tenido la sensación de que han intentado buscar soluciones fáciles a un problema complejo. Seguramente ni el turismo es la causa de todos los problemas que se apuntaban en la ciudad: movilidad, vivienda, etc. ni siquiera la solución a alguna de estas externalidades pasa sólo por actuar desde una perspectiva turística. Yo lo único que reclamaría es que, en el momento de hacer un análisis de situaciones, no apuntemos a soluciones simplificadas, porque esto no nos invitará al éxito.

 ¿Qué fórmulas de apoyo al sector están impulsando desde la Dirección General de Turismo?
El sistema turístico catalán responde a una enorme diversidad y a dinámicas de comportamiento diferenciadas, entonces esta percepción de que la situación del sector ha sido muy grave no explica la realidad. Barcelona ha afrontado esto de una determinada manera y ha sufrido una situación más difícil; pero el resto del territorio no. El ámbito hotelero ha sufrido más que el extrahotelero. Los mercados de proximidad más que los lejanos. El producto MICE más que el vacacional. No todos los actores tienen la misma visión. Los campings de Girona han tenido un año récord en 2017 y las expectativas del 2018 son buenas. Estamos teniendo una temporada de nieve extraordinaria; las costas catalanas han crecido en otoño. Deberíamos ser capaces de focalizar este discurso general sobre la afectación del sector. Focalicémoslo e intentemos interpretarlo. Efectivamente el ámbito hotelero de Barcelona está más inquieto. ¿Sobre qué podemos actuar? A partir de aquí observar atentamente aquello que sucede y coordinarnos con Turismo de Barcelona para desplegar las iniciativas necesarias en su contexto particular y singular.

¿La aplicación del 155 en relación con las oficinas del extranjero, ha afectado mucho a la promoción turística?
Afortunadamente todas las oficinas de que disponemos, que son 12, están operativas. Más allá del 155, que ha supuesto una cierta vigilancia sobre lo que hacen, su actividad se ha desarrollado según las pautas que ya veníamos haciendo, porque los Centros de Promoción Turística de Cataluña son espacios que han desarrollado una labor de apoyo al sector y no han tenido, en ningún caso, ninguna otra dinámica que nadie haya podido cuestionar. Son un instrumento muy útil y necesario que seguiremos teniendo y que está al servicio de este sector.

¿Prevé alguna novedad sobre el impuesto turístico? ¿Cómo cree que debería ser esta tasa en el futuro?
La novedad es que, en el último período liquidado de 6 meses, se ha producido un incremento en la recaudación del 16% y el hecho es que, con una transferencia que ya hacemos de 20 puntos más a los entes locales, hemos pasado del 30 al 50. Y nuestra capacidad de actuar como Dirección General ha quedado más limitada. Hay iniciativas de acompañamiento del sector en todos los campos, en promoción, competitividad, creación de producto y en otros aspectos de mejora de la actividad turística en el territorio. Al gobierno le toca tutelar desde una perspectiva global y desde la singularidad de las unidades que la componen.

Tienen congelado un decreto de reglamento de Turismo de Cataluña que abre la puerta al alquiler de habitaciones individuales en casas particulares. ¿Es ésta una medida para contentar plataformas de la economía colaborativa? ¿Han hecho un estudio del impacto que tendrá sobre la oferta de alojamiento del país?
Se ha intentado interpretar todo lo que nos ha llegado. No es una competencia para las plataformas, ellas mismas reclaman que haya una acogida en el marco normativo que ahora no existe. Otros colectivos, como el de anfitriones de Barcelona, también lo reclaman. Y el Parlamento, que nos traslada las reflexiones que han hecho sobre la economía colaborativa. Hay indicaciones de las autoridades europeas. Nosotros intentamos atender todo esto, al igual que intentamos entender las precauciones de otros colectivos, como el gremio de hoteles de la ciudad de Barcelona. Las habitaciones en hogar compartido es una realidad que está en nuestra sociedad. Y nosotros tenemos que ser capaces de interpretarla. Esto es lo que persigue el decreto, dar cabida de una forma ordenada a este fenómeno sin entrar en contradicción con lo que han sido hasta ahora las pautas de alojamiento de nuestros clientes durante tantos y tantos años.

¿Así pues el decreto ya está a punto? ¿Cuándo entrará en vigor?
El decreto está en el circuito para su aprobación, en este momento en una fase determinada que quedó parada, a la espera de que pueda llegar de nuevo al Parlamento y ser aprobado. Ha salido de aquí ya con todo el proceso de revisión, ajuste, enmiendas, exposición pública previa… Está fuera de lo que sería el Departamento y a la espera de poder cerrar este circuito administrativo que lleve a su aprobación definitiva. Debería entrar en vigor en este ejercicio.

¿Y cómo funcionará? ¿Las personas que quieran alojarse en su casa, deberán registrarse?
Gobernanza. Palabra mágica en la Administración, que a veces se ha banalizado y a la que yo le doy un extraordinario valor si se afronta desde el convencimiento y el compromiso. No puedes hacer un ejercicio de gestión en un ámbito sin tener en cuenta los actores, y sin tener información. Si tú no sabes el volumen que tienes de este tipo de oferta no podrás tomar una decisión o evaluar si es suficiente, si es excesiva, si está distribuida de una forma equilibrada, si has de incentivar algunos espacios, etc. Todo esto quiere decir que alguien manifieste que lo quiere hacer y, por lo tanto, hacer un registro.

El mercado laboral turístico está teniendo poco protagonismo en el debate. ¿No cree que se debe abordar en profundidad? Ricard Santomà, decano de Turismo St. Ignasi, dice: «Si quieres ser un destino mediocre, ten salarios mediocres”. ¿Podemos aspirar a la excelencia con estos salarios?
Está claro que nosotros no estamos, como Dirección General, en la negociación de los convenios colectivos, pero sí estamos en la posición de generar un cierto discurso desde una posición que pone de manifiesto lo que decía el decano. Si queremos que el sector tenga más valor añadido, todos los elementos que integran el servicio deberán ser capaces de hacer una aportación de mayor valor añadido, que deberá traducirse en el conjunto del destino. Pero también debemos saber distribuirlo. Si esto no lo hacemos estaremos empobreciendo nuestros productos y nuestros servicios.Aquí hay un largo recorrido y nosotros, como Dirección General, nos posicionamos para hacer de altavoz de esta situación y de esta necesidad. Me consta que ha habido algún esfuerzo, especialmente en el campo de las camareras de pisos. Pero sí es verdad que comparando la estructura salarial del sector turístico con la de otros sectores productivos en Cataluña, el turístico se encuentra por debajo de las medias. Esto hay que ir corrigiéndolo, pero no para encarecer extrañamente nuestros productos, sino para ser capaces, a partir de una mayor capacitación y de un mayor reconocimiento en el salario, de traducirlo en más competitividad, en mayor valor añadido y consecuentemente en más riqueza.

¿El sector está suficientemente unido para hacer todo esto o sería necesario que actuara con más decisión y fuerza?
En el turismo tenemos gente muy sensible a la innovación y al valor de los equipos humanos y trabaja bien en esta dirección y otros que no lo hacen tanto. El sector es variado, plural y la realidad es más compleja. Y vuelvo a la idea de la gobernanza. No nos basta con un vínculo articulado sobre la base de las relaciones convencionales, en el que un colectivo profesional se asociaba y se convertía en el representante único y no discutido de un ámbito productivo. En el siglo XXI, yo creo que estamos en otro tipo de sociedad y por lo tanto la arquitectura con la que todo esto se ha de construir ha de ser otra. Puedes incorporar otros sistemas de relación que enriquezcan el sector. Esto no es sencillo de hacer, ya lo sé, pero debemos ser capaces de introducir otros nuevos elementos que hagan de este sistema de gobernanza un sistema mejor. Y esto nos ayudará cuando hablemos de relación con los equipos humanos, de competitividad, de dinámicas de marketing innovadoras, de mayor sensibilidad para la innovación y la investigación para la transferencia de conocimiento.

¿Necesita Cataluña un lobby turístico potente?
Si el sistema turístico en Cataluña estuviera configurado por un paquete de 10-12 compañías que fueran responsables del 80% de la actividad que se genera en el sector, seguramente sería factible. Pero es que estamos en un microcosmos, donde la pluralidad y la diferenciación desde un punto de vista geográfico, de modelos de negocio, de microempresa o de compañías que se dirigen a segmentos diferentes de mercados y fórmulas diferentes en el ámbito del alojamiento, de la distribución, etc.  nos lleva a pensar que todo esto no puede tener un único foco, ¿no? Creer que todo esto puede confluir en un único punto se hace difícil. Y es notable la confluencia que hay en torno a la federación o la confederación catalana, pero básicamente está orientada hacia el alojamiento y no hacia el resto de los actores, que hay cientos, y de categorías y tipologías muy diferentes.

Las Agencias de Viajes fueron muy críticas con usted y con la desregulación que hicieron de las agencias. Dejar de depender de Turismo para entrar en Consumo, no lo vieron muy claro. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Nosotros, como Departamento, hicimos un ejercicio de empatía para situarnos en sus sensaciones y en sus inquietudes, y al menos intentar interpretarlas adecuadamente. También expresábamos los condicionantes que nos llegaban desde la Unión Europea, directivas de servicios, que abrían un sector liberalizándolo. El requerimiento era que no se vendieran servicios aislados, sino que los que paquetizaran propuestas debían acompañarlas de un seguro para garantizar al consumidor una cobertura determinada. También comprendo que aquellos que vienen de una pauta determinada, les cueste afrontar determinados procesos de cambio que significan hacer frente a nuevos paradigmas. Pero hay que preguntarse ¿qué tipo de sociedad somos? ¿Cómo comercializamos productos? ¿Cómo los compramos? ¿Cómo el consumidor afronta su relación con sus proveedores? ¿Estamos hoy igual que hace 30 años cuando la normativa era otra? ¿Qué rol ha tenido Internet en todo esto? Lo que necesitamos es acompañar todo este proceso de evolución con los mecanismos necesarios y atendiendo estas indicaciones que nos llegan de Europa. Los movimientos que ha hecho el Departamento, a través de la Dirección General y también de la de Consumo, nos permitirá que no seamos sancionados, a diferencia de otros territorios del Estado, que no han ido atendiendo el cumplimiento de algunas de estas directivas. Y, además, este sector no está desprotegido en cuanto su relación con la Administración y el consumidor está mejor garantizado.

Usted que recibe constantemente peticiones y problemas por parte de los profesionales, ¿cuál cree que es la principal preocupación que detecta en el sector?
El sector es amplio y diverso. Hablo con los campings y quieren saber cosas asociadas al ámbito del urbanismo, inundabilidad… Hablo con el gremio de hoteles de Barcelona y tienen otras inquietudes, la situación que vive el país en este momento, preocupación por determinados mercados, o lo que pueda pasar con la regulación de las habitaciones de los hogares compartidos, por ejemplo. Hablo con el turismo rural y sus inquietudes son el efecto que ha provocado este fenómeno creciente, que les ha desbordado, de las viviendas de uso turístico y del impulso que han recibido a través de las plataformas ante su actividad tradicional de alojamiento en casa rural, que tiene otra dinámica, otras obligaciones de servicio y también otras connotaciones de carácter fiscal, por ejemplo.En general, los diferentes colectivos hacen una mirada muy circunscrita a su realidad, lo que es muy comprensible y no lo cuestiono. Pero a veces cuesta que eleven un poco la perspectiva, para que más allá de esto, incorporen otros aspectos que les hagan partícipes de un sistema, que también comparten. También hay que pensar en el sector desde una visión no tan sectorial y un poco más global y compartida. Esto llega poco. Lo que vemos es que trasladan miradas muy particularizadas de aquel ámbito concreto, que ellos representan, a menudo asociadas a elementos de carácter normativo, esto también es verdad. A mí, a esta parte de la visión global y colectiva es donde me gustaría que llegasen más cosas, porque es lo que nos da solidez y capacidad competitiva. Esto, a mí, me gustaría. También me gustaría que elementos asociados a conocimiento e innovación fueran más frecuentes en este tipo de encuentros con el sector. Es decir, está claro que tenemos que hablar de marco normativo, porque es el que te afecta en el día a día. Pero después … ¿y de innovación, podemos hablar? ¿Y de conocimiento? ¿Y de nuevos modelos de gestión? ¿Y de nuevos productos y servicios?

Se acerca la temporada alta y estamos en momentos de cambios y de incertidumbres. ¿Qué le dice el Director General de Turismo al sector?
En estos momentos de cambios e incertidumbres, aprovecho siempre para trasladar al sector un mensaje de confianza y de una cierta seguridad sobre las capacidades que tenemos colectivamente. No hemos llegado hasta aquí porque somos unos recién llegados. Ya tenemos un recorrido, conocimiento, experiencia… También está claro que hay muchos campos por mejorar, ¡pero ostras!, ¡el sector turístico en Cataluña, como una parte importante de la capacidad de este país para generar riqueza, es sólido, tiene bases sólidas para ser competitivo en el futuro! Y en cambio, en algún momento, alguien podía tener la sensación de que la primera ráfaga de viento nos tiraría el tejado al suelo… hombre… ¡pues no!Está claro que en octubre, noviembre y diciembre hubo personas que generaron mensajes de inquietud y está claro que algún efecto ha habido, mucho menor al que alguien había apuntado, también cabe decirlo. ¡Pero no!… sea cual sea el camino que tomemos colectivamente como sociedad, el sector debe estar convencido de su fortaleza y de su capacidad competitiva y por lo tanto tener un punto de confianza en lo que está por venir y no generar más inquietud de la necesaria, porque esta solidez es un hecho real y objetivo.

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