La austeridad se impone en los viajes de negocios

En momento de recesión, las empresas recortan drásticamente sus presupuestos de viajes. De cara a 2009 las principales asociaciones de travel managers coinciden en que este mercado caerá un 15%.

El director general de Gebta, Marcel Forns, asegura que «más de un 60% de las empresas prevén una reducción del presupuesto en viajes, que generalmente es la tercera partida de gastos y que tiene un elevado impacto en sus presupuestos y balances». Forns vaticina que las empresas reducirán el número de viajes que realizan, la duración media de los desplazamientos, el número de viajeros que desplazan, «con una clara tendencia a reducir aquellos viajes menos productivos».

Para alcanzar esta reducción del gasto, según el máximo responsable de Gebta, se optará por una mejor gestión de su política de viajes que, entre otros aspectos, se traducirá en «el refuerzo de la práctica de las reservas anticipadas como estrategia de reducción del coste medio de los billetes de avión, la elección de tarifas restrictivas o de las clases económicas y de establecimientos de menor categoría o con menos servicios superfluos».

Forns añade que «este proceso irá acompañado de un mayor seguimiento de los acuerdos con los proveedores, o del aumento del uso de las aplicaciones tecnológicas como las herramientas de autorreserva SBT (Self Booking tools), concebidas para integrar de manera más eficiente las políticas de viajes de las empresas y para reducir los costes medios de transacción de las empresas».

Como aseguraba un informe realizado por The Economist Intelligence Unit (‘El viajero austero: la repercusión de los recortes de gastos de las empresas por los hoteles’), la confianza en que ofrece una marca conocida es también una garantía en momentos como el actual. De hecho, un 60% de los encuestados (354 ejecutivos de Asia, Europa y Estados Unidos) aseguran que optarán por cadenas con servicios e instalaciones estandarizadas y amplía presencia territorial.

Un 47% confirma que hará menos viajes en los próximos 12 meses y un 28% prevé dejar de alojarse en hoteles de cinco y cuatro estrellas y optar por otros establecimientos de categoría inferior. De lo que no están dispuestos a renunciar, es de ciertos servicios como la conexión en internet (un 76% la define como indispensable), la tranquilitat de la habitación (65%), una buena conexión de transportes (54%), o una ubicación céntrica (52%).

Lo que, según Forns, ya es una evidencia perceptible durante los últimos meses es que «en el ámbito de las reuniones y los viajes de incentivos se percibe una dinámica de disminución de los acontecimientos internacionales, que va acompañada por una reducción de los colectivos desplazados». En este contexto el sector hotelero, y fundamentalmente los grandes complejos o resortes con oferta complementaría, se verán obligados a atacar comercialmente el mercado nacional de una manera más exhaustiva.

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