La tomadura de pelo de la economía colaborativa en el turismo

Se puede calificar de timo ver cómo una multinacional como Airbnb que factura millones de euros en España sólo paga 72.152 euros en el impuesto de sociedades. No es de extrañar que empresas del sector se lleven las manos a la cabeza y directamente lo consideren una tomadora de pelo.

Las reglas del juego no son las mismas para todo el sector del alojamiento. La plataforma, con una cifra de negocio anual de 4,6 millones -según informa Cinco Días- paga una cantidad mínima en impuestos. En el ejercicio anterior aún pagó menos impuestos, concretamente 55.211 euros.

En el Registro Mercantil, Airbnb declara 286 mil euros de beneficio después de una facturación de casi 5 millones de euros. Para salvarse del pago de impuestos la compañía tiene sede en Irlanda, con tributación muy inferior al resto de países de la UE, y fuerza a inquilinos y propietarios de las viviendas a pagar en ese país. Para España deja la tributación de aspectos menores vinculados al servicio de márqueting.

En mayo de 2017 ya publicamos en Comunicatur ¿Cuántos impuestos ha dejado de pagar Airbnb en Cataluña?, una explicación de cómo la plataforma de alquiler presume de los ingresos que genera para la economía local donde actúa pero esconde lo que deja de pagar en impuestos.

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