La imagen de Barcelona, tocada

La última mala noticia para la ciudad de Barcelona ha sido el consejo que ha realizado la CNN de no viajar a la capital catalana. La alcaldesa ha anunciado que lanzará una campaña para relanzar la imagen de la ciudad.

En el portal de internet de la cadena de televisión estadounidense la incluye entre los 12 destinos turísticos del mundo que se deben evitar durante el 2018. Los movimientos anti-turismo que se han producido en Barcelona, junto a la masificación de algunas zonas de la capital son los elementos que la CNN esgrime para recomendar evitarla como destino turístico.

La cadena de televisión recuerda las manifestaciones vecinales y las pintadas contrarias a los turistas. También explica la oposición social existente contra la plataforma Airbnb a la que acusan de haber contribuido a disparar los precios del alquiler y contribuir así a la expulsión de los vecinos de sus barrios de residencia.

Por el contrario, sugiere Valencia como alternativa. La cadena se pregunta “Por qué no ir a Valencia para un descanso menos agitado, que compite en gastronomía y cultura con la mejor de Barcelona”. En la misma lista de lugares a evitar se encuentran Venecia, Duvrovnic o Santorini.

Los hoteleros barceloneses han reclamado con urgencia una campaña de promoción internacional para reforzar la reputación de la ciudad y remontar un final de año que califican de “fatídico”. Datos del propio Gremio cuantifican una caída de la facturación del 15% en octubre y noviembre y de un 25% en diciembre.

En este sentido, el Ayuntamiento empieza a moverse y coincidiendo con la celebración del Mobile World Congress ha anunciado que iniciará la campaña con “el objetivo de seguir atrayendo talento, creatividad e inversiones productivas”.

Malos momentos para Turismo de Barcelona
Y en este contexto, el consorcio de promoción turística de la ciudad, formado por el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, vive una situación enrarecida y de futuro incierto. El desacuerdo manifiesto entre el sector público y privado ha llevado a la dimisión de su director general, Jordi William Carnes, entre filtraciones de una supuesta mala praxis de éste con la tarjeta Visa del organismo.

Ahora, sin una cabeza ejecutiva visible, Turismo de Barcelona debe afrontar una etapa complicada. Tres retos inminentes. El primero es la imperiosa necesidad que tiene la ciudad de contar con una buena promoción para recuperar su imagen internacional. El segundo es superar las luchas internas que está viviendo el Consocio y encontrar una figura de consenso que sustituya a Williams Carnes. Y por último, garantizar la financiación del organismo que está en una situación crítica por la caída de los clientes del Bus Turístico –vinculada al descenso del turismo en Barcelona- y es una fuente principal de ingresos de Turismo de Barcelona.

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