La diversidad de oferta enoturística: ¿fortaleza o debilidad?

La diversidad de territorios, paisajes y vino que tienen los destinos y muy especialmente Cataluña se puede considerar una fortaleza, pero al mismo tiempo se convierte en una debilidad a cuando se dirige a un consumidor que cada vez está más “infoxicado”. Esta sería una de las conclusiones apuntadas durante la primer Vino-encuentro 2.0 impulsado por Ocio Vital en su décimo aniversario.

“El consumidor sabe muy bien qué quiere, distingue perfectamente la calidad y el buen servicio, no se le puede despreciar con un producto que no logre sus expectativas”, han afirmado los asistentes al encuentro celebrado en Barcelona. También han reconocido que la clave del éxito para las empresas enoturísticas y sus profesionales es “querer lo que haces y querer a quien viene a conocer lo que haces”, por ello reclaman que las personas que hacen de guía las visitas deben saber de vinos y de turismo para adaptarse a las expectativas del turista.

De las aportaciones al debate abierto entre los profesionales y amantes del vino también se desprende la necesidad de una campaña de comunicación para mostrar una propuesta unitaria de Cataluña como un país de vinos. Esta creación de marca no va en contra de las singularidades territoriales pero los consumidores tienen que ver una propuesta única y enriquecedora. Finalmente, se ha anotado que en el mundo del enoturismo “los negocios sostenibles sólo pueden estar orientados al consumidor”.

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