La Cocina Catalana aplaza su candidatura para ser Patrimonio de la Humanidad

La cocina catalana ha aplazado su candidatura para pedir a la Unesco que la declare Patrimonio de la Humanidad. La Fundación Instituto Catalán de la Cocina y de la Cultura Gastronómica (FICCG) – impulsora de la candidatura – se había marcado como objetivo formalizar la petición este mismo año, pero tendrá que esperar como mínimo hasta 2015, ya que el Estado, que es quien decide las dos candidaturas que se presentan al órgano internacional, se ha decantado por otras propuestas que llevaban más tiempo en la lista de espera.

Los promotores de la candidatura han destacado que ninguna de las dos propuestas seleccionadas tiene vinculación con la gastronomía, y han atribuido la decisión tomada desde Madrid al tiempo que hace que otras iniciativas hacen cola para ser patrimonio inmaterial de la humanidad. No obstante, el Ministerio de Cultura ha dado el visto bueno a la candidatura de la cocina catalana y en junio se reunirán ambas partes para decidir si el 2015 es la fecha final.

Desde el FICCG, con el apoyo de administraciones, universidades e instituciones, hace más de dos años que organizan múltiples actuaciones para sensibilizar a la ciudadanía de la necesidad de obtener este reconocimiento, al tiempo que ha recopilado datos que aporten una justificación de carácter científico a la petición. Entre estas iniciativas figuran el Corpus del Patrimonio Culinario Catalán y un tesauro de la cocina catalana.

La tradición histórica, la variedad y la calidad son los principales argumentos de los promotores para defender que la cocina catalana sea patrimonio de la humanidad. El reconocimiento de estos atributos, aseguran, es clave para garantizar la supervivencia del carácter culinario catalán, que actúa como reclamo de la marca Cataluña a nivel internacional gracias al éxito de cocineros como Ferrán Adrià o los hermanos Roca, con el Bulli y el Celler de Can Roca como buques insignia.

Más allá de los grandes nombres, la puesta en valor de la idiosincrasia de la cocina catalana también ayudaría a los pequeños productores catalanes, encargados de abastecer las despensas de los cocineros. Profesionales como payeses, agricultores y pescadores son la base de todo ello y, por tanto, la acreditación del producto final es por extensión un reconocimiento de su trabajo.

El sector turístico también sería uno de los grandes beneficiarios de la publicidad mundial de la cocina catalana. El turismo gastronómico ha crecido de forma exponencial en los últimos años y, acompañado por el enoturismo, es uno de los principales atractivos que Cataluña quiere potenciar a corto plazo. «Si queremos que este país se asocie con valores de calidad, es necesario dar a conocer aquellos aspectos de nuestra cultura que han destacado en este sentido», recalcan los promotores.

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