El turismo en Turquía agoniza

La industria turística, vital para la economía turca, está quebrada. Los últimos atentados y ahora el fallido golpe de estado, han llevado al país al desastre turístico.

Los hoteles están prácticamente vacíos. Este verano será el peor desde hace 17 años, según la Asociación de Agencias de Viaje de Turquía (TÜRSAB). En los primeros meses del año la caída de turistas ya rondaba el 30% respecto al año anterior. El balance final puede ser desastroso.

Alemania y Rusia, sus principales mercados emisores, han desertado del destino. Más de 5,5 millones de alemanes visitan anualmente el país y la falta de seguridad ha reducido las llegadas, únicamente se mantienen los visitantes vinculados a la fuerte inmigración turca en Alemania. TUI esperaba la mitad de las reservas a Turquía antes del golpe de estado.

Peor aún ha sido el descenso ruso, su segundo mercado emisor, de más de un 90%. El pasado mes de noviembre ambos países rompieron las relaciones tras la tensión bélica en la frontera turco-siria. Moscú aprobó sanciones, entre ellas limitar los viajes de turismo a Turquía.

Ante esta situación el Gobierno turco ha ido presentando algunas iniciativas para evitar la sangría de turistas internacionales. Se ha fijado en mercados emisores bastante especiales como Ucrania, Israel, Irán o las monarquías del Golfo Pérsico. También ha redoblado sus esfuerzos para recuperar la amistad diplomática con Rusia. Y es que el sector turístico genera un 12% del PIB y da trabajo al 7% de la población empleada.

El gobierno de Erdogan ha empezado a subsidiar el turismo interno para paliar la situación. Ha alargado el número de días de algunos periodos festivos y ha ofrecido líneas de crédito a los ciudadanos para sus vacaciones.

La crisis turística turca ha beneficiado a otros destinos de la costa mediterránea como España y Grecia. Un estudio de GFK, cuantifica un incremento del 24,5% de reservas para las Islas Canarias, una subida del 6% a las Baleares.

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