El pasaporte COVID19 puede tener gato encerrado

El anunciado pasaporte sanitario o «pasaporte digital verde” puede no llegar a tiempo o quedar sin uso generalizado. Eso explicaría porque los países de la Unión Europea, en 24 horas, cambiaron de posición, de considerarlo inapropiado a comenzarlo a estudiar para su posible implantación de cara a este verano.

Los países del sur, los más turísticos, como España Italia o Grecia, han trasladado la presión que reciben de sus respectivos sectores turísticos sobre esta petición hacia la Comisión Europea. En la última reunión de jefes de Estado, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, admitió en público que el pasaporte se podría implantar, aunque internamente siguen discutiendo sobre el tema sin tener una posición unánime.

España necesita enviar mensajes positivos sobre la posibilidad de salvar la temporada de verano. El presidente de Gobierno, Pedro Sanchez, apuntó en un discurso ante el consejo ejecutivo de la Organización Mundial del Turismo (OMT) que la fecha para recuperar el turismo será pasado los meses de verano. Las críticas del sector le llovieron por tierra mar y aire, y ello puede explicar el cambio de discurso. Ahora ha forzado a Bruselas a cambiar también el discurso público sobre el “pasaporte” y enviar el mensaje de que Bruselas está acelerando el «pasaporte digital verde”.

La presidenta de la Comisión Europea ha advertido que para tenerlo apunto se necesitan tres meses de trabajo y preparación. Con estos plazos y la discusión aún abierta sin posición sólida entre los estados se antoja complicado que la reclamación del sector turístico se convierta en realidad. Ahora Bruselas debe presentar una propuesta legislativa para crear este pasaporte sanitario y debatirla en una cumbre previsiblemente el próximo 17 de marzo. Los estados siguen teniendo la última palabra sobre quién y cómo se accede a su territorio en estos momentos de pandemia.

El pasaporte puede ser una herramienta conjunta que aglutine de forma homogénea la diferente documentación que los países ya requieren a los viajeros como pueden ser las pruebas PCR negativas, el carné de vacunación o los test de antígenos. Contar con un pasaporte de estas características no quiere decir que se pueda viajar libremente solamente se trata de estandarizar la forma de presentar una documentación conjunta que ahora ya se estaba pidiendo para entrar en muchos destinos. Al final, volverán a ser los países los que decidirán quién puede y quien no atravesar sus fronteras.

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