El buceo en la costa catalana atrae turismo de todo el mundo

El patrimonio subacuático del litoral catalán se ha convertido en un atractivo turístico para muchos practicantes del buceo. En el mundo hay un mercado de cerca de 30 millones de aficionados al submarinismo.

Sólo en la Costa Brava hay contabilizadas 140 mil inmersiones al año y ahora una docena de municipios gerundenses incentivan la sostenibilidad de la actividad. Tienen claro que el recurso se debe preservar para que mantenga su atractivo y por ello iniciarán en la formación a los monitores, responsables de centros marinos y guías submarinos para que las inmersiones sean respetuosas.

El espacio marino es muy frágil, un ejemplo es el coral, muy atractivo para los visitantes pero que requiere de una especial protección. Será en la Costa Brava donde los instructores, después de pasar esta formación, se convertirán en algo más que un monitor. La intención es que sean guías submarinos que transmitan el valor marino, más allá de la práctica deportiva.

Esta formación también debe permitirles organizar mejor las inmersiones. La acumulación de practicantes está llevando la actividad al límite en algunas zonas. Los guías acompañantes podrán coordinar a los grupos, solucionar conflictos y aplicar buenas prácticas.

El turismo submarino en la Costa Brava se practica en muchos casos en espacios de protección como los parques naturales del Cap de Creus y las Islas Medes, el del Montgrí.

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