El Brexit afectará la relación de éxito entre la península y el Reino Unido

Los turistas británicos son el principal cliente de España y la costa mediterránea es el principal destino para ellos. Así pues, el sector está pendiente del referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea cuyo resultado conoceremos en breve.

Se multiplican los análisis sobre las consecuencias económicas, políticas y sociales que tendría esta marcha, también desde el punto de vista turístico. El sol y playa del mediterráneo en general y la costa española en particular viven en buena parte del turista británico. El año pasado fueron 15,7 millones de turistas a España, 4,8% más que en 2014, y la evolución para este año asegura superar la cifra de 16 millones.

El peligro del Brexit radica en las turbulencias que se provocarán en el cambio de monedas y en la capacidad adquisitiva de este mercado emisor. Su economía pasaría por un periodo inflacionario. Al final todo se resume en una cuestión de precio.

La ruptura con la Unión Europea provocaría en 2017 un encarecimiento superior a los 30 euros diarios para una familia que quiera pasar unas vacaciones en España, según cálculos del propio gobierno británico. Además el encarecimiento de vuelos afectaría a los viajes más cortos que ayudan a desestacionalizar la temporada como son los city breaks y los de negocios.

La divisa británica está sufriendo importantes caídas frente al dólar y también con el euro. El cambio en estos momentos ya hace que los destinos europeos sean más caros para los británicos y el Brexit haría caer la libra esterlina un 12%. El verano ya está contratado y nadie duda de unos exitosos resultados. Los turoperadores han desviado hacia España contingentes desde zonas poco seguras. Pero de cara al futuro la cosa puede ser bastante diferente.

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