El aeropuerto de Girona Costa Brava entra en caída libre

El aeropuerto gerundense cerrará 2014 con poco más de 2 millones de pasajeros. Lejos quedan las cifras de 2008 cuando consiguió su récord con 5,5 millones. Desde aquel ejercicio el aeropuerto ha perdido el 60% de los viajeros y ha entrado en un descenso continuo.

Los resultados son alarmantes y la trayectoria es de caída libre. Las instalaciones están prácticamente en desuso y recuerdan épocas donde el aeropuerto sólo funcionaba cuando tenía previsto la llegada de algún vuelo. Nada que se parezca al aeropuerto de primer nivel que fue. Este invierno la actividad no llega a un tercio de lo que supone el verano. Las empresas de servicios y tiendas tienen las persianas bajadas durante parte del día. Los trabajadores del aeropuerto han pasado de los 1.500 de hace tres años a los menos de 700 actuales.

La principal causa de este declive está relacionada con la débil apuesta que Ryanair está haciendo por el que fue uno de sus aeropuertos estrella y base del sur de Europa. Desde que abrió operaciones con El Prat la caída de pasajeros de Girona es alarmante. Esto demuestra como el aeropuerto gerundense era una extensión del aeropuerto de Barcelona por los vuelos lowcost. La compañía irlandesa se beneficiaba de las subvenciones de la administración catalana para traer pasajeros en esta instalación que en realidad tenían como destino la ciudad de Barcelona. En 2008, el año récord en Girona, se calcula entre el 50% y 60% de los viajeros que recibía iban directamente a la capital catalana.

Si repasamos la historia del aeropuerto se ve como el año 2002, con la llegada de Ryanair, empieza un crecimiento espectacular de los pasajeros, que hasta aquel momento no superaban los 600 mil anuales. Año tras año van incrementándose los vuelos lowcost gracias a las subvenciones que va recibiendo la compañía por cada viajero. Ryanair prácticamente monopoliza la instalación, el 90% del tráfico depende de ella.

Hoy, el futuro del aeropuerto es complicado y está en manos de lo que decidan, no los gestores del aeropuerto, sino la dirección de Ryanair. AENA ha invertido 160 millones de euros en los últimos 15 años. Alrededor del aeródromo estaban previstas algunas inversiones e infraestructuras millonarias. La más  ambiciosa, una estación del AVE valorada en 9 millones de euros. Con este futuro negro nada aconseja realizar este tipo de inversiones públicas. Después de la crisis económica ni siquiera la administración, a veces acostumbrada a les huidas hacia adelante, podría justificar más inyecciones sin planificar una nueva estrategia clara sobre el aeropuerto Girona Costa Brava.

Una de las opciones de futuro del aeropuerto pasa por la privatización. La Cámara de Comercio de Girona se ha mostrado interesada en adquirirlo para llevar la gestión desde la proximidad del territorio. En la situación actual el precio, según la Cámara, estaría en poco más de 30 millones de euros a pesar de que podría llegar a superar los 80 millones si el aeropuerto consiguiera niveles superiores a los 5 millones de pasajeros anuales. Parece que AENA no está interesada en vender infraestructuras de manera individual y quiere una venta colectiva de aeropuertos.

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