Cataluña y España vuelven a ser identificados como un destino poco seguro

La peor noticia que podía tener el sector turístico este verano ya está aquí. La evolución negativa de los contagios de COVID en España, pero sobre todo en Cataluña, ha ocupado portada de diarios y ha abierto informativos de televisiones de todo el mundo, sobre todo europeas. Los gobiernos ya han implantado restricciones o han lanzado advertencias a sus ciudadanos para que no visiten territorio español estas vacaciones.

Son justamente dos de los mercados emisores más importantes -Francia y Reino Unido- los que desaconsejan viajar a España. Las compañías aéreas ya han desprogramado los vuelos previstos para las próximas semanas y los operadores turísticos están haciendo lo mismo con sus paquetes.

Si la situación ya era preocupante y la temporada se preveía floja, la nueva situación vuelve a ser un jarro de agua fría sobre el sector turístico. Las agencias de viajes explican que han perdido un 20% sobre las reservas reales que tenían para estas semanas que ya eran bajas por la situación.

Respecto al impacto que pueden suponer estas restricciones y cuarentenas, solo en Cataluña llegan en verano unos 2 millones de turistas franceses que dejan más de 1.000 millones de euros en gasto. Los británicos también son muy importantes durante estos meses, es el primer mercado emisor de España y uno de los más importantes de Cataluña. Casi 1 millón de turistas del Reino Unido llegan los meses de verano a Cataluña, dejando más de 1.100 millones de gasto. Sólo el impacto de estos dos mercados será de consecuencias dramáticas.

El turismo interno difícilmente podrá contrarrestar la caída del turista internacional en muchos puntos del litoral. El drama será menor en entornos rurales de interior y montaña. Ahora todo se fía a los desplazamientos en coche de familias y parejas que puedan situarse a una distancia de 6 horas de distancia en vehículo propio.

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