¡Bienvenida la ignorancia!

Una opinión sobre la tasa turística y su reorientación para que no tenga un efecto puramente recaudatorio y se destine a dinamizar la industria turística y crear riqueza.

Cuando en el año 1982 empecé mi andadura personal en el mundo del Turismo como Presidente del Patronato Municipal de Turismo del Ayuntamiento de Barcelona recuerdo que las personas que representaban al sector empresarial turístico siempre me reclamaban más dinero para la promoción de la ciudad. Y cuando yo les exigía un esfuerzo económico por su parte para dicha promoción turística siempre contestaban: “ya pagamos nuestros impuestos”.

Mi respuesta era que los impuestos servían para otras cosas y en el esfuerzo por promocionar Barcelona como destino turístico teníamos que conseguir aunar el esfuerzo público (ayuntamiento) con el esfuerzo privado (empresarios). Por eso cuando en 1984 creé el Barcelona Convention Bureau, el primero de España, la base de su creación fue que sus miembros debían pagar cuotas pues iban a ser los directos receptores de los beneficios que dicha promoción produjese.

Ya desde entonces fui un defensor de las Tasas Turísticas. Pero de las Tasas Turísticas, no de nuevos impuestos sobre la actividad turística. Este país nuestro es especialista en descubrir mediterráneos, y por eso en lugar de imitar las cosas que se hacían bien en otros países -que fue lo que hicimos en 1984 con BCB- nos hemos inventado un impuesto que grava directamente no al turismo sino a una de la "commodity" del turismo que son las pernoctaciones y cuyos ingresos no se dirigen a la promoción turística sino a cubrir conceptos generales del gasto público.

Tenemos vecinos europeos que lo están haciendo muy bien, pero como la ignorancia acostumbra a ser osada en lugar de estudiar esos ejemplos nos han puesto un impuesto, y no una tasa, que no tiene nada que ver con la promoción de nuestra principal industria económica. Los efectos del impuesto serán puramente recaudatorios para paliar otros agujeros existentes y no tendrá, como en los países que la están aplicando correctamente, un efecto dinamizador de la industria turística y por lo tanto creador de riqueza económica y social (puestos de trabajo).

P.S. Como hay que ser honestos debo decir en voz alta que ni el Conseller Mena ni la DG. Marian Muro han podido opinar sobre el tema y sus consejos no han sido escuchados.

Raimon Martínez Fraile
Adjunto a la Presidencia de AC-HOTELS
Presidente del SITC

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