No abandonéis la Rambla a los turistas, así empezó el fin de Venecia

El antropólogo cultural, Duccio Canestrini, ha reflexionado en una interesante entrevista sobre el nuevo turismo de masas que afecta actualmente e incidirá más en el futuro sobre la ciudad de Barcelona.

Canestrini cree que el turismo da miedo a aquellos que no se  benefician del turismo y que tenemos que aprender a gestionar. En una entrevista publicada por La Vanguardia, el antropólogo defiende al turista y no lo considera culpable de nada. “No disparemos al turista, todos lo hemos sido y lo somos en algún momento”, el problema está cuando el número de visitantes supera la capacidad de carga de un destino y se vuelve insoportable.

Pone el ejemplo de Venecia, donde centenares de miles de turistas superan los pocos miles de residentes. “Se planifica convertirla toda ella en un parque temático y cobrar la entrada a los turistas”, ha sido víctima de su propio éxito turístico.

Para Canestrini “una alternativa interesante” para preservar patrimonio es lo que se ha hecho con alguna cueva prehistórica que se ha cerrado y se ha hecho una réplica exacta para el turismo masivo. En este sentido explica que en Florencia se estudian réplicas parecidas para los turistas, especialmente asiáticos, que no valoran tanto la originalidad. Cómo hacerlo: “cerca de los aeropuertos pondríamos réplicas turísticas de las ciudades para que el original no se vuelva inhabitable para sus ciudadanos”.

Sobre la saturación de algunas zonas de la ciudad y la expulsión de los ciudadanos autóctonos, el antropólogo comenta que esta es una situación muy habitual de los destinos turísticos masivos. “Los habitantes locales abandonan áreas enteras de la ciudad al turismo. Sacrifican parte del entorno para poder concentrarse en mantener su manera de vivir en las áreas no turísticas”.

Por último, Canestrini hace una reflexión sobre los efectos del turismo cuando dice que los turistas no sólo tienen que hacer que suban los precios sino también los sueldos, y que baje el IBI.

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